Hazte socio/a
Última hora:
El Papa irá a Francia (y las víctimas organizarán su encuentro)

Las homilías y el laicado

El Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos se ha pronunciado negativamente al requerimiento de la Iglesia alemana sobre la posibilidad de que laicos y laicas puedan predicar la homilía… La negativa es sin excepciones.

Lo que me llama la atención de la negativa es que en la explicación se afirma que la homilía es “parte integral de la liturgia de la Palabra”, cuando lo cierto es que los laicos y laicas sí podemos leer las dos lecturas y los salmos, que también son liturgia de la Palabra. Parece un contrasentido doctrinal o cultural, más que un argumento pastoral o teológico.

Lo que me resulta incomprensible es que, junto a lo anterior, se afirma que la homilía es un “ejercicio del munus docendi”, el oficio de enseñar, exclusivo del Sacramento del Orden. Quiero recordar la cantidad de laicos y laicas que enseñan a diario comentando los textos de las lecturas de cada día, siguiendo el ciclo correspondiente del año litúrgico. No solamente los teólogos y teólogas laicos y laicas cuya formación les capacita sobremanera. Todo el laicado tiene el carisma de enseñar fuera de la asamblea eucarística (catequesis varias, chats, webs, blogs, libros y programas de radio y televisión...), pero lo tenemos vetado dentro de la Eucaristía.

También resulta chocante que, por una parte, las religiosasy monjas no puedan leer el Evangelio ni predicar una homilía, a pesar de su entrega radical de vida, votos mediante, por pertenecer a una parte del laicado. Lo cierto es que no todo el laicado está igual de capacitado, como tampoco lo está todo el episcopado, presbiterado o diaconado. Y choca también quelo que sí podamos hacer es lo que se llama “comentarios homeléticos”. Es decir, el Derecho Canónico permite a laicos o laicas realizar reflexiones dominicales en las Misas y celebraciones de la Palabra o ADAP´s.

Esto quiere decir que si en una asamblea dominical eucarística (Misa) se realizan comentarios homeléticos laicales, la homilía se omite. O uno o lo otro. Lo que resulta curioso es que casi nunca ocurre en una Eucaristía es que alguien del laicado predique su comentario homelético en lugar de la homilía del cura. ¿Tanta diferencia hay, en la práctica?

Esta Carta vaticana me ha recordado la propuesta del Papa Francisco de los viri probati (expresión latina que significa "hombres probados", y que hoy se ampliaría a las mujeres): personas laicas,casadas de probada fe madura y vida cristiana intachable propuestos excepcionalmente para la ordenación sacerdotal ante la escasez de curas en zonas aisladas, como la Amazonía, Alemania u otras zonas. La figura viene del siglo I y fue retomada por el Concilio Vaticano II, pero...

Creo que lo esencial del problema está en la poca importancia que se le da al sentido comunitario de la Eucaristía, donde todo gira alrededor del celebrante -a veces, sin que nada recuerde a una celebración- , y donde la comunidad protagonista como sujetos activos, nos comportamos como una suma de individualidades.   

El hecho de que el Dicasterio subraye la importancia de promover la formación continua de los ministros ordenados para que la homilía pueda expresar plenamente su eficacia pastoral y espiritual, supone un “brindis al sol” ya que no pasa de una recomendación sin concreción ni obligación alguna sobre el nivel mínimo de capacitación en el sentido más amplio de la palabra. Algo que Francisco buscó paliar señalando otra orientación al seminario donde lo pastoral tuviese mucha más importancia, y lo clericalista acabara desterrado de la noble vocación de pastor que debe liderar desde el servicio.De verdad que... ¡lo necesitamos!

También te puede interesar

Lo último