El peligro de la acción-reacción en cristiano
Es obvio que no tiene justificación alguna el "asalto" a la capilla de la Complutense por parte de un nutrido grupo de estudiantes de Ciencias Políticas. Querían hacer una "performance" y se les fue de las manos. Y terminó en un atentado contra un lugar de culto. Con añadidos provocativos pueriles, como el topless. Atentaron contra el sagrado derecho a la libertad religiosa, tan sagrado como el de la libertad de conciencia o de cátedra o de expresión. La Universidad debe ser un foro de contraste y diálogo, pero nunca de asaltos. Los grupos universitarios feministas tienen todo el derecho del mundo a protestar contra la doctrina moral y sexual de la Iglesia católica, si no comulgan con ella.Pero no así. No atropellando los derechos de los demás.
Si la protesta se hubiese mantenido fuera de la capilla, sería algo aceptable en el clima universitario de la legítima libertad de expresión. Al realizar su protesta dentro de la capilla pisotearon la libertad que reclaman. Eso sí, si no llegan a entrar en la capilla, la "performance" no hubiese tenido eco mediático ni, por lo tanto, social.
Y es que, para salir en los medios, hay que transgredir las normas. Ésa es la situación real de nuestros medios de comunicación, que han dejado, hace tiempo, de ser un servicio público, para covertirse en negocios, que se alimentan de morbo y de espectáculo.
Agredidos, al menos moralmente, y pisoteados en sus derechos, los cristianos deberían tener, sin embargo, cuidado con sus reacciones. Los medios más "ultras" de la galaxia cristiana han arremetido sin piedad (virtud cristiana también) contra los y las estudiantes, tachándolas incluso de "zorras". Y diversas orgaizaciones de la galaxia neocón ya han presentado denuncias y piden castigos ejemplares, movilizaciones, defensa de la fe...Hasta está programada, para este próximo viernes, una misa de desagravio (cuando, de hecho, no se produjo una profanación de la eucaristía) que, dadas las circunstancias, servirá simplemente para seguir alimentando el morbo de los medios y la dinámica de la acción-reacción.
Una dinámica poco o nada evangélica. Esto no es la guerra contra los cristianos ni la fe está en peligro. Ungrupo de chavales que hace una performance no representan a la España atea que quiere acabar con la fe católica. Los discursos radicales de enfrentamiento y de trinchera no dicen nada a favor de los creyentes del Jesús que nos mandó amar incluso (y especialmente) a los enemigos.
José Manue Vidal