Ven, come, y ofrécete en la mesa de los pobres
"No comulgues este domingo, si tu comunión no es con Cristo pobre, si tu comunión no es con los pobres en Cristo"
Ven, come, y ofrécete en la mesa de los pobres:
Lo escribí hace dieciocho años:
«“Preparará el Señor para todos los pueblos un festín… El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros”.
Escucho al profeta y miro a Cristo Jesús. Escucho la palabra de la promesa -la palabra del profeta- y acojo el evangelio de la gracia -la palabra de Jesús-.
Escucho, contemplo y gozo, pues todo se me ha dado en este Hijo, en este Dios pobre, que viene del cielo para ser, en la mesa de los pobres, vida en abundancia, vida eterna.
Considera, hermano mío, el abismo que separa promesa y evangelio. Vuelve a escuchar la palabra del profeta: “Preparará el Señor para todos los pueblos un festín… El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros”. Pudieras pensar que se nos promete más de lo que se nos ha dado, pero la fe te permite intuir que se nos ha dado mucho más de lo que la promesa pudiera sugerir.
El pan de este banquete ha bajado del cielo, y con ese pan llegan a tu vida y se quedan en ella la gracia, los dones del Espíritu, la alegría, la luz, la salvación, el perdón, la paz. Con ese pan que ha bajado del cielo, y que es medicina de Dios, verás lágrimas enjugadas, enfermos curados, esclavos redimidos, pecadores perdonados.
Tú también te has sentado a la mesa de este banquete: hoy, el alimento que necesitas, se te ofrece en la Eucaristía que celebras. El que quiso hacerse evangelio para los pobres en la mesa de la Encarnación, se hace evangelio para ti en la mesa de la Eucaristía.
Ven, come, y ofrécete en la mesa de los pobres. Ven, come, para ser tú también, con Cristo, alimento ofrecido, y mano con la que Dios enjuga hoy las lágrimas de los que sufren.»
Ésta es noticia, del Faro de Ceuta, del 2/10!2026.
«El cementerio de Sidi Embarek ha acogido este viernes el entierro de un subsahariano cuyo cuerpo fue recuperado por la Guardia Civil en aguas de Benítez el pasado 17 de septiembre.
No ha podido conocerse su identidad. Sus restos descansan por siempre en la tumba 5523.
En lo que va de año varios de los fallecidos localizados en aguas de Ceuta son de origen subsahariano. Algunos, muertos de frío cerca de la valla; otros ahogados, porque en su amplia mayoría no tienen conocimientos para cruzar a nado y emprender rutas con garantías».
Éste es el mensaje con que mi hermana ceutí -me quedo con su nombre, para no hacerla objeto de represalias- me comunica esa noticia del periódico local:
«Nadie habla de él, padre Santiago. Nadie grita por su muerte precoz, injusta, en la soledad de unas aguas frías e indiferentes. Nadie hace un decreto con su nombre...sólo es un número, una tumba sin nombre...un nadie y, quizás ni eso: "los nadie no tienen nombre".
Descansen en paz, padre, todos los que mueren en silencio...
Necesito su mano, padre, su palabra, el evangelio de Jesús en su palabra...para no apartarme del evangelio.»
Esto me devuelve a la liturgia del domingo: “Preparará el Señor para todos los pueblos un festín… El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros”. No es cosa para epulones sino para lázaros; no es cosa para malos pastores, sino para ovejas de las que el Señor ha querido ser el buen pastor. No es cosa para prioridades nacionales, sino para bondad y misericordia. No es cosas para satisfechos y distraídos, sino para pobres con esperanza.
No se sentarán a la mesa aquellos que fueron invitados, pero tenían más que hacer que hacerle caso al Jesús de Dios, al Dios de Jesús… No se sentarán a la mesa aquellos que fueron invitados, pero tenían más que hacer que cuidar de Jesús en los inmigrantes que llegaron a Ceuta, en los que llevan años exponiendo sus vidas en los caminos de la inmigración clandestina, en los millones -miles de millones- de cristos que mueren de hambre mientras los epulones banqueteamos ajenos, no sólo a la suerte de los lázaros, sino también a nuestra propia suerte…
No comulgues este domingo, si tu comunión no es con Cristo pobre, si tu comunión no es con los pobres en Cristo.