Ante la homosexualidad, la Santa Madre Iglesia no se comporta como Madre
"La Iglesia no permite conceder el sacramento del matrimonio a los homosexuales, pero no existe ninguna frase o cita en la que Jesús condene las relaciones entre personas del mismo sexo"
Un amigo me ha comunicado que una de sus dos hijas ha contraído matrimonio civil con una mujer, lo que celebro. La Iglesia no permite conceder el sacramento del matrimonio a los homosexuales, considerándolos seres desviados y enfermos mentales ante Dios y la Naturaleza, fomentando las terapias de conversión para convertirlos en heterosexuales, a pesar de que Jesús de Nazaret nunca mencionó ni habló directamente sobre la homosexualidad. No existe ninguna frase o cita en la que Jesús condene las relaciones entre personas del mismo sexo. Su mensaje fue muy explícito: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado “(Juan 13:34), sin hacer distinciones entre sexos, etnias y cualquier otra manifestación de diversidad humana.
1973 fue el año en que la homosexualidad dejó de ser una "enfermedad"
La Asociación Estadounidense de Psiquiatría (APA) tomó una decisión histórica: eliminar la homosexualidad del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM), dejando de considerarla una enfermedad mental.
Hoy sabemos que la homosexualidad es una expresión natural de la diversidad humana y que existe también en numerosas especies animales, lo que evidencia que no es un trastorno, sino parte del comportamiento natural de la vida. De ese modo queda confirmado por la ciencia que Dios creó al hombre con la característica natural de la diversidad sexual.
La homosexualidad dejó de ser considerada una enfermedad mental oficialmente el 17 de mayo de 1990, fecha en que la Organización Mundial de la Salud la eliminó de su lista de enfermedades psiquiátricas. A partir de este cambio histórico, la ciencia y la medicina internacional confirmaron que la orientación sexual no es un trastorno.
La Iglesia se mantiene fuertemente atada a la tradición, que la incapacita para hacer una autocrítica que la capacite para revisar sus creencias y normas para adaptarlas mejor al Evangelio y a los signos de los tiempos
Con su postura intransigente, la Iglesia no solo da la espalda al Evangelio sino también a la ciencia, que es la base de los signos de los tiempos y que deberían ser considerados por la Iglesia como fuentes de la Revelación en constante progreso para ir actualizando la relación entre Dios y el hombre. También da la espalda al acto creador de Dios.
La Iglesia se mantiene fuertemente atada a la tradición, que la incapacita para hacer una autocrítica que la capacite para revisar sus creencias y normas para adaptarlas mejor al Evangelio y a los signos de los tiempos. Sócrates (Atenas, 470 a. C.-399 a. C.), ya afirmó que “Una vida sin examen no merece ser vivida”. Sin autocrítica, cualquier cuestionamiento puede interpretarse no como una oportunidad de mejora, sino como una amenaza a la verdad revelada.
Conclusión
La Santa Madre Iglesia no se comporta como Madre porque una madre ama, protege y acepta un hijo/a que se empareja con una persona del mismo sexo, sin distinguirlo/a de otro hijo/a heterosexual. La Madre Iglesia, por el contrario, no trata por igual a un hijo homosexual que heterosexual.
El teólogo Juan José Tamayo afirma que: “El Vaticano acepta la bendición de las parejas del mismo sexo, que es un paso tímido e insuficiente. El siguiente paso lógico tiene que ser reconocer estas parejas como matrimonio".