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La Tradición eclipsa el Evangelio

"Pues 'Misericordia quiero, y no sacrificio' (Mateo 9:13). Esto significa que el amor, la compasión y el alivio del dolor humano están por encima de las exigencias rígidas o el sufrimiento impuesto

Jesus eclipsado | 5

Del mismo modo que la Luna cubre totalmente o parte del Sol, no permitiendo que su luz llegue a nosotros de forma total o parcial, la Iglesia se comporta del mismo modo respecto al Evangelio, al cubrirlo en gran parte con la Tradición. De ese modo, la luz del Evangelio solo llega parcialmente a los creyentes y no creyentes. La Iglesia es una gran pecadora al no retirar la Tradición en muchos aspectos para permitir que el Evangelio nos ilumine con toda su fuerza. Pero ahí está la paradoja, que debiendo ser la Iglesia la transmisora del Evangelio, no da su brazo a torcer para llevar a cabo una reforma que consiga retirar la Tradición, para que la luz del Evangelio luzca con todo su esplendor. Mientras no sea así, la Iglesia no dejará de ser un estorbo al transmitir creencias no defendidas por Jesús.

¿Cuál es la postura de la Iglesia para salir del inmovilismo de la Tradición y empezar a andar hacia un estatus evangélico?

El aspecto más controvertido que mantiene la Iglesia es la misoginia o marginación de las mujeres del estado clerical y de las esferas del poder. Están marginadas y no hay perspectivas de que esa situación cambie, como otras cuestiones. La jerarquía, en el presente, ha optado por mantener el matrimonio indisoluble con la Tradición. Así lo demuestra el papa León XIV que ha descartado la ordenación de diaconisas y aseguró que es “muy improbable” que cambie la doctrina de la Iglesia Católica en temas de sexualidad y matrimonio al tiempo que reiteró que la “familia es padre, madre e hijos”.

Cortés

Es una situación totalmente opuesta a la iglesia primitiva, en la que sí cabían todos y todas como afirma S. Pablo: “Ya no hay judío ni gentil, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. (Gálatas 3:28) Sin embargo, el Papa mantiene la negativa de permitir la ordenación de mujeres diaconisas y presbíteras:” No tengo intención de cambiar la enseñanza de la Iglesia sobre ese tema “. Y eso a pesar de que las mujeres fueron las primeras en anunciar la resurrección de Cristo.

El papa León XIV ha dejado muy claro cuál debe ser la travesía que ha de seguir el barco de la Iglesia mientras él lleve el timón. Será una travesía, según sus palabras, que no se apartará de la que ha seguido durante siglos, siguiendo la trayectoria de la sacrosanta Tradición. De ese modo, la Iglesia se exime de plantearse un examen de conciencia para dilucidar si esa trayectoria es la correcta, cotejándola con el Evangelio y los signos de los tiempos.

Así de contundente se expresa León XIV, sin conceder ninguna esperanza a un cambio de rumbo de la iglesia para hacerla más evangélica y contemporánea.

Es muy improbable que la doctrina de la Iglesia sobre la sexualidad y el matrimonio cambie en un futuro próximo. (la condena del uso de los preservativos; del matrimonio de parejas homosexuales, a pesar de que Jesús no la condenó, respetando la diversidad sexual como la creó su Padre ; del divorcio cuando la convivencia es inviable y ha desparecido el amor, base del cristianismo; el aborto terapéutico en estos supuestos: cuando el parto suponga un grave peligro para la vida de la madre o cuando el feto sufra graves deficiencias que le proporcionarían una vida de sufrimientos para él y sus padres). Creo que tenemos que cambiar las actitudes antes incluso de pensar en cambiar lo que dice la Iglesia sobre cualquier cuestión “.

Es muy significativo que el Papa no solo afirme que es improbable que la Iglesia cambie la doctrina sobre la sexualidad y el matrimonio, sino incluso: “de pensar en cambiar lo que dice la Iglesia sobre cualquier cuestión”, como el acceso de las mujeres al estado clerical; la posibilidad de que los miembros de la jerarquía clerical se casen; la eliminación de la vestimenta de príncipes de la alta jerarquía o la eutanasia cuando el sufrimiento se hace insoportable. Tanto en la eutanasia, como en el divorcio o el aborto terapéutico, Jesús jamás fue partidario de una vida de sufrimiento. Así lo afirmó con estas palabras: "Misericordia quiero, y no sacrificio" (Mateo 9:13). Esto significa que el amor, la compasión y el alivio del dolor humano están por encima de las exigencias rígidas o el sufrimiento impuesto. 

Conclusión

La Iglesia se mantiene firme en continuar eclipsando el Evangelio, sin ninguna intención de ir eliminando cuestiones que obstaculizan que el Evangelio luzca con toda su intensidad como fue y es el deseo de Jesús. “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura “( Marcos 16: 15 ) 

Misericordia | Fano

Ese inmovilismo mantiene palos en las ruedas que le impiden caminar hacia una iglesia más cristiana. Se opone a convertirse, lo que supone dar la espalda al mensaje de Jesús. «Convertíos y creed en el Evangelio» (Marcos 1:15 ) Convertirse significa cambiar de rumbo para seguir el camino marcado por el Evangelio. 

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