IR AL MÉDICO
De pequeños, casi nos daba miedo ir al médico. Hoy no. Desde el último tercio del siglo XX han ganado los galenos mucho prestigio; aunque siempre hay excepciones. Los médicos son los profesionales más valorados; después de ellos vienen los maestros y los científicos, según el Estudio Internacional sobre Capital Social, realizado por la fundación BBVA.
La revista “Mayo Clinic Procedings” realizó una encuesta entre doscientos pacientes de diversos niveles culturales, sobre las distintas experiencias que habían tenido al visitar al médico. Y no era para la mayoría de aquellos pacientes lo más importante el prestigio científico del Doctor, ni siquiera sus habilidades técnicas. Otras cualidades eran apreciadas por encima de estas: que sea compasivo, honesto y respetuoso. Los valores humanos son los más apreciados. Las peores vivencias se refieren a visitas en que el galeno se mostró arrogante, con desdén, distante o falto de sensibilidad. Muchos de los encuestados ni siquiera mencionan la experiencia como una de las cualidades más deseadas. Creo que todos estamos de acuerdo en esta apreciación.
Lo más valorado en el médico es que se implique en nuestro propio caso, que no nos trate como a uno más, como quien marca ovejas. Si es cirujano, agradecemos una explicación de la intervención quirúrgica que hemos de soportar nosotros mismos o nuestros seres queridos. Y sobre todo que a diario nos visite para controlar el resultado de la intervención hasta el día en que se nos conceda el alta.
La profesionalidad del facultativo se supone. Todos sabemos la estricta preparación del personal sanitario en nuestro tiempo. Y de entrada siempre nos fijamos en las cualidades humanas de quien nos atiende. Acudir al médico siempre cuesta. La mayoría de las personas nos resistimos en primera instancia a acudir a consulta. Por eso queremos siempre una acogida cordial.
Como cristianos apreciamos mucho en el médico que esté relacionado con los capellanes del Hospital para indicarles cuándo es necesario sugerir al paciente o familiares el recibir los Santos Sacramentos. Es verdad que médicos con poca fe se despreocupan de este particular. Pero, gracias a Dios, también gozamos de muchos sanitarios conscientes de esta necesidad espiritual. En todo caso, por supuesto, la familia es la principal responsable; porque solamente se vive una vez y es necesario dar el paso bien preparados.
José María Lorenzo Amelibia
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