El secreto de los obispos, estar enamorados
Queridos amigos Obispos: Don Manuel González comenzó con una parroquia en Huelva donde le apedreaban a él e incluso al Sagrario. Poco a poco, con paciencia, los fue ganando. El secreto de todo: estar enamorado de Jesús del sagrario; confiar en El. Fundó escuelas. De la escuela iban los alumnos con los maestros a visitar a Jesús. Al principio ni sabían cómo saludar a Cristo.
Pero él les decía oraciones en voz alta para que repitieran. Un día salió a la calle en Huelva con la banda de música y un gran cartel que decía "¡CRISTIANOS, A MISA!". Así arrastraba a las gentes. Tenía ocurrencias de verdadero enamorado. Señor: Dadnos sacerdotes santos, obispos santos. ¿Por qué será que hoy, cuando sale a la calle todo el mundo con su megafonía, los cristianos nos recluimos más y más en las sacristías o en la intimidad de nuestro hogar?
No llego a entender que un obispo no esté profundamente enamorado de Jesús y lleno de amor hacia sus sacerdotes y fieles. ¡Cuándo van a dejar los obispos de ser unos leguleyos! Bueno, ya conozco a algunos que no lo son.
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