Manos Unidas impulsa un motor de inclusión social muy poderoso: el deporte
En Manos unidas promovemos, junto a la Fundación Real Madrid, la integración de menores con discapacidad en Tetuán. Demostrado, "la inclusión social se juega en equipo"
(Manos Unidas).- «Me gusta venir a Hanan porque estoy con mis amigas y con mi profesora, y aprendo cada día. Me encanta pintar y jugar al baloncesto. Quiero ser jugadora profesional», comparte Khaoula para quien el deporte forma ya parte de su vida cotidiana.
Khaoula El Ammarti tiene 24 años, síndrome de Down y un sueño: ser jugadora profesional de baloncesto. Hace 18 años que acude a la Asociación Hanan, en Tetuán, donde ha encontrado un espacio en el que no se siente diferente a los demás. Allí trabaja su autonomía, comparte su día a día con otras personas con diversidad funcional y participa en actividades sociodeportivas que le permiten desarrollar sus capacidades. En la cancha, destaca: compite, gana y, sobre todo, disfruta.
Su historia pone rostro a un proyecto que trabaja precisamente para que niñas como ella tengan oportunidades reales de desarrollo e inclusión.
Discapacidad y falta de recursos, una tormenta perfecta
En Marruecos, más de 100.000 menores viven con algún tipo de discapacidad. En la región de Tánger-Tetuán-Alhucemas, esta realidad afecta aproximadamente al 11% de niños y jóvenes. Muchos de ellos no están escolarizados ni tienen acceso a servicios especializados, debido a la falta de recursos, el desconocimiento y el peso de determinadas tradiciones sociales que favorecen su aislamiento.
Frente a esta realidad, Manos Unidas impulsa junto a la Asociación Hanan el proyecto Atención temprana y deporte para la inclusión de niños y niñas con discapacidad, que combina intervención terapéutica (psicomotricidad, logopedia o hidroterapia), formación, actividades educativas y culturales, y una escuela sociodeportiva. En total, 36 niños y niñas forman parte de esta escuela, mientras que otros 80 reciben atención individualizada.
Deporte, terapia y acompañamiento para una inclusión real
En este contexto, el deporte es una puerta de entrada muy poderosa. Tal y como señala Fernando Uriarte, técnico de proyectos de Manos Unidas en la región, es mucho más que pasarse un balón:
Implica convivencia, perder la timidez, aprender a escuchar normas y a prestar atención. A través del deporte, se sienten parte de un equipo y eso les ayuda a integrarse mejor. Además, ganan autonomía y autoestima, y esto se refleja luego en su día a día
Pero el reto va más allá de atender las necesidades de estos menores, también hay que trabajar con las familias y la sociedad para que la inclusión sea real. «Más de 100 madres reciben formación para mejorar el cuidado y la estimulación de sus hijos, especialmente en los primeros años de vida, una etapa clave para su desarrollo», explica Uriarte.
Además, el personal especializado de la Asociación Hanan refuerza sus conocimientos a través de formación teórico-práctica en nuevas herramientas de intervención, contribuyendo a mejorar la calidad de la atención.
Copa Alma Inclusiva: valores en movimiento
El potencial del deporte como motor de inclusión social se hizo especialmente visible el pasado mes de enero con la celebración en Tetuán de la primera edición de la Copa Alma Inclusiva, una cita impulsada por Fundación Real Madrid que reunió a más de un centenar de niños y niñas con y sin discapacidad en torno al deporte, la convivencia y los valores.
El encuentro, celebrado en las instalaciones de la Asociación Hanan, incluyó dinámicas de fútbol y baloncesto adaptado, así como juegos diseñados para garantizar que todos pudieran participar en igualdad de condiciones. A través de la actividad deportiva, los participantes descubrieron que sus diferencias pueden convertirse en un punto de unión y que la igualdad se construye desde el juego, la convivencia y el respeto mutuo.
Esta iniciativa refuerza el enfoque del proyecto que impulsamos desde Manos Unidas: entender el deporte y el juego no solo como ocio, sino como herramientas que contribuyen a objetivos clave como la salud y el bienestar, la educación de calidad y la reducción de las desigualdades, concluye Uriarte