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Mazuelos: "A algunos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, antes de hablar de lo que hay que hacer con los migrantes"

Los obispos canarios alertan de las "mortíferas" rutas Atlántica y del Sáhara, y reclaman más colaboración de todas las instituciones, confiando en que la visita del Papa "visibilice, a nivel internacional, este triste drama"

Los obispos canarios, en la sede de la CEE

"Estamos desbordados, nos sentimos impotentes ante esta ruta atlántica tan mortífera. La visita del Santo Padre servirá para visibilizar, a nivel internacional, este triste drama, y todas las instituciones tomen conciencia de este drama". El obispo de Tenerife, Eloy de Santiago, destacó lo "significativo" de la visita del Papa en el contexto de la realidad migratoria durante un briefing informatico sobre la realidad de las migraciones y el viaje de León XIV, en el que también participaron el obispo de Canarias, José Mazuelos, y la responsable de Cáritas Canarias, Caya Suárez Ortega.

En el caso de Canarias, "somos la frontera sur de Europa, punto de llegada de la migración del continente africano, a través de los cayucos", destacó Santiago. "Nuestra función es de una primera acogida, intentando que sea amable, con vistas a que puedan iniciar el proceso para tratar cada caso individualmente (mayores, menores, refugiados...)", subrayó, citando el caso de El Hierro (donde, salvo sorpresa mayúscula, no irá el Papa). "A veces la realidad nos supera": con 9.000 habitantes, el año pasado recibió a más de 25.000 personas, fundamentalmente a través del muelle de La Restinga".

Por su parte, José Mazuelos, y su auxiliar en Canarias, Cristóbal Déniz, pusieron en valor el papel de la Iglesia en la acogida e integración de la inmigración. Para Mazuelos, "la ruta atlántica es mortífera. A muchos habría que meterles cinco días en un cayuco, mañana y tarde, sin comer, para ver qué hacemos cuándo llegan. Si se quiere ser cristiano y humano, hay que atenderlos y cuidarlos".

Arguineguín y La Restinga son los grandes focos, aunque el obispo de Canarias recordó que muchos otros llegan a distintas zonas del archipiélago. Otros, con menos suerte, ven cómo la marea les lleva hacia América. "Sólo que allí no llegan vivos", lamentó. Aunque no se quiso avanzar ningún acto no confirmado del viaje papal (después de las últimas experiencias, mejor no hacerlo), Mazuelos sí dejó caer que habrá testimonios de migrantes durante el encuentro con León XIV. "Esos cayucos nos muestran, dolor, y esperanza".

"Espero que el Papa ponga luz para acabar con la ruta atlántica, y también la del Sáhara. Hay tantos muertos en el Sahara y el Atlántico... y a ver cómo frenamos esto. Es un problema a nivel global, de toda Europa, incluso de los países de origen. También hay que atacar a las mafias, luchar contra ellas, y buscar fórmulas para que los mismos migrantes vengan de otra forma a trabajar", recalcó Mazuelos, quien admitió el "difícil equilibro entre acogida y bien común", aunque siempre con una premisa: "El cayuco ya ha llegado, y las personas que llegan han de ser tratadas con la dignidad que no han tenido".

Caya Suárez Ortega, responsable de Cáritas en Canarias, puso negro sobre blanco el "contexto" de crisis en el que viven las islas, con un alto porcentaje de exclusión social. "Nuestro papel, como Iglesia, es estar al lado de los últimos, desde la emergencia hasta la inclusión laboral y familiar", destacó Suárez, quien mostró su deseo en que la visita del Papa muestre la unidad, la belleza y la caridad, "desde lo que somos y lo que tenemos".

"Acompañar al otro, siempre", apuntó, informando de la realidad de los 'corredores de hospitalidad' con los que trabaja la Iglesia española. Que "no son un reparto, ni un traslado" a otras diócesis, sino un ejercicio de solidaridad. "Canarias es testimonio, todos los días, de acompañar a los más vulnerables", recalcó la responsable de Cáritas.

Proceso de regularización

En lo tocante al proceso de regularización de migrantes que ha arrancado, no sin polémica, esta semana, la responsable de Cáritas puso en valor "el trabajo de muchos años" de instituciones, entre ella la Iglesia, "para poner rostro y una situación administrativa de las personas migrantes, donde se pone dignidad a su permanencia como sociedad".

"Las personas migrantes ya participan de nuestra sociedad, ya están aportando a nuestra sociedad. En Canarias, si no hubiera migrantes, no funcionarían la hostelería, el cuidado de nuestros mayores, el hogar... Estamos hablando de personas que buscan su dignidad", abundó Caya, quien invitó a acompañar a estas personas, también, desde los servicios públicos. "Nuestro papel es acompañar a las personas para que accedan a ese derecho".

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