Es urgente servir a la nación
Bicentenario del Inicio de la Independencia de México y Centenario de la Revolución / Mons. Constancio Miranda Weckman. CEM 06 de septiembre
SACERDOTES, DIÁCONOS, RELIGIOSOS, SEMINARISTAS Y LAICOS:
“El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo” (Sal 99)
Celebrar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución nos ha dado la oportunidad de mirar objetivamente los acontecimientos fundantes de nuestra historia, permitiéndonos asumir nuestro pasado con espíritu sincero y de reconciliación.
La celebración y la reflexión de estos acontecimientos nos ayudan a comprender mejor nuestra identidad nacional, aceptando nuestra vocación como una Nación que tiene un lugar propio en el mundo.
Celebración que nos debe impulsar hacia un futuro en el que prosigamos y reafirmemos los ideales de justicia y libertad que inspiraron nuestros antepasados.
Si queremos comprender y reafirmar nuestra identidad cultural, es un imperativo el no olvidar nuestra historia, debemos volver a los acontecimientos significativos, a nuestros orígenes fundacionales. Y no basta describir estos hechos pasados, hay que saber interpretarlos y asimilarlos, con sentido crítico, con la mayor objetividad y serenidad posibles.
La gestación del México independiente ha sido un proceso doloroso y prolongado, nunca plenamente acabado, con luces y sombras, sentimientos encontrados y pasiones desbordadas, protagonizado por hombres y mujeres, por laicos y clérigos, por gentes notables por sus virtudes y no exentos de pecado.
Por la ventana de la fe, como creyentes que somos, nos damos cuenta que la sabiduría divina va tejiendo en la historia un designio de salvación, a su paso, con paciencia infinita, mas allá de las infidelidades y pecados de los hombres.
El mejor fruto de estas celebraciones será la conciencia de que el México de hoy requiere nuestro compromiso ante los nuevos rostros de la pobreza, los millones de migrantes que se enfrentan a las injusticias dentro y fuera de la Patria, y las nuevas generaciones expuestas al reclutamiento de grupos criminales. Más que nunca es urgente que como ciudadanos y como creyentes sirvamos a nuestra Nación, construyendo un futuro, con la base de la educación integral y verdaderamente humana, con un compromiso de mayor justicia y siempre manteniendo la esperanza que nos da Jesucristo.
La Carta Pastoral “Conmemorar nuestra historia desde la fe, para comprometernos hoy con nuestra Patria”, que los Obispos mexicanos queremos compartir con Ustedes, buscando que nos inspire a conmemorar desde la fe estas efemérides y lanzarnos al futuro con lucidez y confianza.
Quiero también invitar a todas nuestras comunidades, del 9 al 15 de septiembre, a una semana de oración para dar gracias por todos los beneficios, pedir perdón por las infidelidades, hacer sufragio por los que murieron en las luchas sangrientas y renovar nuestros buenos propósitos en el momento crucial que vivimos.
Que Santa María de Guadalupe, “Patrona de Nuestra Libertad”, como la proclamó el Cura José María Morelos y Pavón, lleve a buen término estos propósitos.
Fraternalmente,
+ Constancio Miranda Weckmann
Arzobispo de Chihuahua