A menos de dos semanas de la segunda vuelta electoral, los dos candiatos brasileños apelan a una agenda en torno a 'valores', con acusaciones de satanismo y canibalismo, en un país donde más de la mitad de la población cree que política y credos no son asuntos separados
"En diez años, según proyecciones estadísticas, Brasil se convertirá en protestante", indica el etnógrafo brasileño Juliano Spyer. "Viene de abajo de la sociedad porque el mundo evangélico tiene rostro "negro, pobre, periférico y mayoritariamente femenino, y son personas que se preocupan por el tema de la moralidad"
La periodista brasileña Anna Virginia Balloussier, especializada en temas de religión y política, coincidió en que "todos los grandes pastores evangélicos están con Bolsonaro" pero llamó la atención acerca de su capacidad para adaptarse, porque están "donde está el poder"
Para los analistas, el debate de los 'valores' es una suerte de clivaje que reorganiza el campo político y social, ya que no traza una oposición entre dos clases sociales, sino más bien un corte transversal a ellas