11 feb 2023
Días de adoración
Cada día, tras la adoración, los monjes oran maitines y laudes, y nosotros con ellos. Salvo las lecturas del oficio y del Evangelio, absolutamente todo es cantado: himnos, antífonas, salmos, responsorios… Las melodías son suaves, pausadas, compuestas con gusto, bellísimas, pensadas para la contemplación. No hay prisa, se trata de alabar y agradecer al comienzo del día, con serenidad, delicadeza y amor. Es un encanto.