Los obispos de las distintas diócesis dieron indicaciones pastorales para sustituir el precepto dominical con ceremonias y oraciones a realizar en el domicilio
Varias familias se abocaron a preparar pequeños altares, colocando en el centro la Biblia, para su lectura, y adornando el lugar con flores y velas, inclinándose para la adoración de la cruz
“Rezamos para que nuestra Santísima Madre intervenga y ayude a prevenir una epidemia mundial. Pedimos fervientemente su protección materna para detener la rápida propagación de este virus mortal, para dar esperanza y coraje, imponiendo sus manos milagrosas para la curación de los enfermos"