2 may 2026

Derrame de tristeza en el Amazonas

El agua del río es la vida, se usa para todo: para beber, cocinar, bañarse, lavar la ropa… Pero esa agua se ha convertido en un tóxico. Es como estar atrapado. Con el pescado malogrado, los fondos llenos de crudo, las playas que ya no darán arroz en la vaciante. Rodeados de veneno, expuestos a enfermedades y secuelas todavía no bien conocidas. El daño causado es irremediable. Esas familias, que navegaban con normalidad sus luchas y su pobreza, han visto trastocada su vida para siempre

4 abr 2026

Un pueblo espiritual

Mi pueblo loretano es alegre, la gente sonríe siempre, y las risas festonean casi cada conversación. Pero a la vez están acostumbrados desde hace miles de años al silencio como parte de su ADN. Pienso en las largas jornadas de los hombres en el monte, con el sigilo del cazador, o en la soledad de la chacra, lejos del pueblo. O las mujeres junto al río, lavando; a veces en compañía de las amigas, pero muchas horas mimetizándose con la calma del agua fluyendo. Sin teléfono, en el silencio aplastante de la selva, en comunión queda con los espíritus que habitan cada ser viviente, expertos en observación, escucha atenta y contemplación serena.

28 feb 2026

Misioneros auténticos

Son personas orantes, lo sé muy bien. Dedican diariamente espacios al encuentro con Diosito. Solo puede haber equipos de vida y acción con esa condición. La misión es finalmente mística. Sin contemplación no hay discernimiento, y sin discernimiento las personas formamos agregados meramente funcionales, y las tareas quedan desfiguradas en trabajos a secas. Pero no hay misión, y por tanto es muy posible que no se den frutos, y sí burnout, frustración y relaciones desgastadas y malogradas.

14 feb 2026

El servidor último

Es algo extraordinario que se hayan fijado en mí para este encargo, y concretamente el Papa. No cabe duda que implica valoración y confianza, y por supuesto que me siento honrado y orgulloso. Pero los diálogos, los mensajes y el discernimiento me ayudan a no tomármelo muy en serio, ni como algo exclusivamente personal. De hecho, creo que es un reconocimiento a los once años de ministerio como obispo de Javier Travieso, y a todos nosotros como Vicariato. No soy más que un misionero, como todos, únicamente una pieza en este proceso, una mera parte de un gran equipo.