Durante los últimos tres años, el cambio de manos en la gestión de la causa abierta para beatificar a Antoni Gaudí —de una asociación de laicos a una entidad canónica— ha generado algunos tiras y aflojas, pero “era necesario a toda costa", como observa José Manuel Almuzara (Nador, 1952), arquitecto de profesión y un hombre que ha dedicado casi la mitad de su vida a defender y promover la conversión de Gaudí en santo
Lo sigue haciendo, de hecho, desde que en junio de 1992 Almuzara asumió la presidencia de la Asociación pro beatificación de Antoni Gaudí, aunque sin embargo, fue una acción realizada en unos años en la que desde la Iglesia “esto no se veía como algo prioritario”. Treinta y dos años después, asegura que "las cosas han cambiado"
"En 1992, no lo teníamos todo tanto de cara como en la actualidad: de hecho, entonces se pidió a la Iglesia de Barcelona y la Junta Constructora de la Sagrada Familia si querían hacerse cargo del proceso, pero se nos respondió que no era el momento. Las personas cambiamos de opinión, por suerte, y ahora todo es distinto"