"Sueño con una Iglesia caraqueña promotora y defensora de la vida, en una patria en la que los derechos humanos sean respetados y defendidos, en la que desaparezcan todo abuso o tortura y la justicia sea realmente pronta e imparcial"
"La sociedad no será más justa y equitativa, si no cultiva la paz social, trabajadora, artesanal, generando procesos que construyan un pueblo que sabe asumir las diferencias como riqueza y oportunidad"
"El rostro de la Caracas del siglo XXI reclama crecer como discípulos misioneros. El mundo, la realidad circundante han cambiado. La Iglesia también tiene que cambiar en fidelidad y esperanza"
"Sueño que nuestra Iglesia caraqueña luche por los derechos de los más pobres, de los que habitan en los barrios y en los suburbios, en las riberas del Guaire o debajo de un puente"