El próximo 28 se celebra la transfiguración cuaresmal (iluminación de Dios en Cristo), en preparación de Pascua. Durante XIX siglos la transfiguración antigua había sido un "canto firme": Los cristianos creían que el Dios de Luz había brillado en Cristo (Tabor), con los testigos del AT (Elías y Moisés) y los apóstoles del NT (Pedro, Santiago y Juan). Pero esta fiesta es hoy irrelevante para muchos: Dios no brilla, nada se transfigura.
Pero ese Dios de acantilado es un remedo de toscas divinidades paganas sin la purificación de las nuevas religiones, del Tao Chino al Hinduismo, del Budismo al Judeo-cristianismo o al Islam
Más penetrante que esos pensadores (Nietzsche, Heidegger, Ortega) me parece M. Weber, que conoció bien las religiones, desde la perspectiva de la racionalidad consecuente y del capitalismo, para decir al fin que el hombre de la modernidad se está encerrando en la "cárcel de hierro" de una dictadura económica y social, cien años después de su muerte. Necesitamos otra transfiguración.