En la sinodalidad la unidad lleva a la armonía, sabiendo que no siempre son respetados los procesos, unidad de carismas y ministerios, de Iglesias locales y sus patrimonios, de pueblos, lenguas, ritos, disciplinas, herencias teológicas y espirituales, vocaciones, carismas y ministerios al servicio del bien común
Relaciones entre carismas, vocaciones y ministerios en vista de la misión y la unidad, dada la común participación de un mismo Bautismo, que da a todos “igual dignidad en el Pueblo de Dios”
“El discernimiento eclesial no es una técnica organizativa, sino una práctica espiritual que hay que vivir en la fe”
La Iglesia es propuesta “como una red de relaciones a través de la cual circula y se promueve la profecía de la cultura del encuentro, de la justicia social, de la inclusión de los grupos marginados, de la fraternidad entre los pueblos, del cuidado de la casa común”
La sinodalidad “implica una profunda conciencia vocacional y misionera, fuente de un estilo renovado en las relaciones eclesiales, de nuevas dinámicas participativas y de discernimiento"