"La Iglesia quiere abrir horizontes con perspectivas alentadoras para la construcción de un mundo que pueda realizarse en un proceso de auténtico progreso solidario en diálogo y colaboración. El papa Francisco lo viene haciendo sin cesar y su convocatoria del Año Jubilar de la Esperanza quiere ser una oferta eficaz para nuestro mundo"
"Frente a estas manipulaciones interesadas, ante las sociedades que se debaten en la incertidumbre y desconfían de tantas promesas falsificadas y, sobre todo, ante la injusticia y sus víctimas es necesario ofrecer una esperanza convincente en este Año Jubilar"
"Evangelizar y ser Iglesia hoy, según el espíritu permanente del Concilio Vaticano II, en un mundo sometido a la globalización neoliberal, es descubrir y sostener la esperanza, alentando los signos proféticos y solidarios; siendo Iglesia de los pobres con todas las consecuencias"