"Los políticos siguen con su juego de tronos, ensimismados en filias y fobias ideológicas que valieron en el siglo XX, pero muy lejos de entender que la complejidad de la vida social nos desborda a todos"
"Si en el pasado la coherencia política eran las ideas claras y distintas, a lomos de una vida personal razonable o aparentemente digna, hoy, esta vida personal digna se reclama rayando la perfección, pues la vida pública ya no aguanta la mediocridad ética, y en cuanto a las ideas de gobierno, mejor sometidas a ensayo y error, y con capacidad de acomodo a un consenso entre distintos, que no inflexibles e ideologizadas"