4 abr 2026
Que lo cotidiano no nos impida ver al Resucitado
La rutina puede volverse tan normal que nos impide ver lo que realmente está pasando en nuestra vida. Vivimos cansados, sin esperar nada nuevo, atrapados en lo de siempre. Pero, igual que María Magdalena ante el sepulcro, a veces lo extraordinario ya ha ocurrido y no lo reconocemos. La Resurrección nos invita a abrir los ojos: incluso en medio de lo cotidiano, Dios puede sorprendernos y ofrecernos un comienzo nuevo, y si no estamos atentos, podemos perdérnoslo.