Me gustaría que la cárcel fuera un sitio no solo de castigo por lo que he hecho, sino que fuera también un sitio donde pudiera recomenzar de nuevo mi vida, asumiendo el error que he cometido y por supuesto “pagando” por ello
En mi caso, lo que he ido en estos años aprendiendo y madurando ha sido gracias sobre todo al esfuerzo personal, a mi familia y a la presencia de la Iglesia de Jesús
Me parece que la labor que hacen estas personas no está pagada de ninguna manera, su ayuda desinteresada nos hace descubrir que también para ellos somos importantes, que merecemos la pena, que no somos lo último de la sociedad, como a veces aquí otras personas de la institución nos hacen creer
El Papa siempre se hace presente en nuestra vida y en nuestro sufrimiento, a través de las cartas que nos envía por medio del capellán