Ejemplo de su valentía: Era el año 2008 y en la cadena de los obispos “reinaba” en todo su esplendor Federico Jiménez Losantos, que, con su lenguaje entre soez e ingenioso, típico de barra de bar, radicalizaba la imagen de la Iglesia española
Fungía como portavoz del episcopado, para lidiar con las 'vacas sagradas' de aquella época dorada de la información religiosa, con José Luis Martín Descalzo, Bernardino Hernando, José María Javierre, Pedro Miguel Lamet o Jesús Infiesta
Era todo un pozo de ciencia y, al mismo tiempo, un tipo serio, ponderado, equilibrado y, por eso mismo, respetado
En la cena de despedida que le ofrecimos nos ofreció a los informadores religiosos su último consejo: "Nec temere, nec timide" (ni con temeridad, ni con timidez)"