En una serie de intervenciones ante la ONU, el observador permanente monseñor Gabriele Caccia reafirmó la posición del Vaticano sobre el conflicto en Ucrania, relanzando las palabras del reciente llamamiento del Papa: busquemos soluciones que no se impongan por la fuerza, sino consensuadas, justas y estables
Caccia, vivió una jornada más que intensa, interviniendo en cuatro ocasiones, dos de ellas dedicadas directamente a la crisis que ha vuelto a dividir el planeta en bloques, el diálogo para resolver conflictos y el desarmen nuclear
Se dirigió a la audiencia de la Segunda Comisión de la Asamblea General sobre la erradicación de la pobreza y el desarrollo de la agricultura, la seguridad alimentaria y la nutrición. En este caso, el prelado constató un retraso con respecto al calendario establecido
Por último, en la tercera Comisión de la Asamblea General, centrada en los "Derechos de los Pueblos Indígenas", monseñor Caccia estigmatizó cómo son "demasiado a menudo descuidados, cuando no realmente ignorados"