2 feb 2026
El actual horno del odio
En teoría, habéis sido elegidos por el pueblo para servir al pueblo y, que yo sepa, solo os miráis al ombligo o a las siglas de vuestro propio partido. La cosa pública para vosotros no es la casa de todos, sino una escalera con tramos para ascender en vuestro propio orgullo, dinero y poder
Ya el enfrentamiento parlamentario no sirve para intentar hallar la luz, ni para dialogar u ofrecer razones, sino para insultar al adversario. Da la sensación de que, antes de llegar al hemiciclo, todos o casi todos os habéis desayunado con sapos y culebras
La Iglesia, a Dios gracias, tiene hoy casi nulo influjo en la política. Eso debería aproximarla al desnudo testimonio del Evangelio de simple grano de mostaza. Pero vuelve a ser manipulada por Vox, que la traiciona con su ideología —no mencionemos la politización de los ultracatólicos— y una ultraizquierda que resucita trasnochados anticlericalismos