Con sus pinturas, el claretiano Maximino Cerezo Barredo ha expresado lo que la Iglesia siempre ha debido ser, una Iglesia misionera. "Mi pintura siempre fue encarnada en las distintas realidades que me tocó vivir"
En la revista 'Iris de Paz', junto a Pedro Casaldáliga y Teófilo Cabestrero, encontró "la evangelización liberadora, las comunidades eclesiales de base (CEBS), la opción por los más vulnerables, el conflicto, la persecución y el martirio, la cruz..."
"Para que la Iglesia pueda hacerse entender hoy necesita no preocuparse tanto de sí misma, sino del anuncio del Evangelio. Y creo que debe hacerlo con conciencia viva de la realidad de nuestro mundo, porque la Iglesia no es para sí misma; es para los demás"
Hoy Mino Cerezo, ya nonagenario, vive en la comunidad que los claretianos tienen en Salamanca. En esa ciudad continúa pintando y ofreciendo testimonio de su fe radical a favor de los más necesitados