El Papa ha visitado esta mañana el Monte Capitolino, en Roma, donde fue recibido por el alcalde de la Ciudad Eterna, Roberto Gualtieri
En su discurso a las autoridades, el Pontífice indicó que Roma "se convirtió en un faro al que muchos pueblos recurrieron para gozar de estabilidad y seguridad. Este proceso le ha permitido ser un centro radiante de civilización y acoger a personas de todo el mundo e integrarlas en su vida civil y social"
"Un hecho que se produce también hoy, cuando, casi inconscientemente, corremos a veces el riesgo de ser selectivos y parciales en la defensa de la dignidad humana, marginando o descartando a determinadas categorías de personas, que acaban encontrándose sin la protección adecuada"
"El próximo Jubileo podrá tener también un impacto positivo en la propia faz de la ciudad, mejorando su decoro y haciendo más eficientes los servicios públicos, no sólo en el centro, sino fomentando relaciones más estrechas entre el centro y los suburbios"
"Roma, ciudad con espíritu universal. Este espíritu quiere estar al servicio de la caridad, al servicio de la acogida y de la hospitalidad"