Seguí virtualmente una de las audiencias de la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP. Allí, varias víctimas de las extintas FARC-EP, ofrecían relatos desgarradores de sus sufrimientos en tiempo del conflicto y de las consecuencias que hasta hoy siguen padeciendo; quiero compartir con ustedes el de la Señora L.
Al final, el funcionario de la JEP que presidía le preguntó, con mucho tacto, si quería añadir algo para que quedara en la memoria del tribunal y de Colombia; la Señora L respondió y sus palabras llenaron la audiencia de esperanza; la respuesta salió de sus labios como un evangelio, como un anuncio de la Pascua que celebraremos un día.