"Los religiosos contemplativos son los que menos burnout padecían, además, muy significativamente. Quizá por un ritmo de vida pautado, una vida en comunidad, una fuerte espiritualidad… Los religiosos de vida activa tenían un poco más y el nivel se disparaba en los diocesanos, lo cual puede indicar que hay factores que pueden proteger del burnout, como es la vida en común, el apoyo de los superiores -que también se resalta- y el cuidado de la espiritualidad"
"Con un estilo en el que se vive solo, en el que el trabajo es disperso y poco reconocido, donde hay pocos vínculos sociales, no digo ya con la gente de las parroquias, sino con los compañeros sacerdotes, con los superiores, etc. la vulnerabilidad al burnout aumenta. Y al contrario, una vida con una relaciones sanas, un equilibrio entre trabajo y descanso y un buen cultivo de la espiritualidad protege del síndrome"
"Es probable que el celibato por sí mismo no produzca un nivel más alto de burnout. Lo que ocurre es que la opción del celibato va unida a un estilo de vida determinado que sí que puede influir directamente en el síndrome. Como comentábamos antes, el nivel de la soledad es altísimo a todos los niveles"