"Mi cine está dedicado 100 % a la mujer y la trata de mujeres y niñas es un referente en mi vida: yo soy una activista nata contra el negocio de vender seres humanos"
Su seña de identidad pasa por "no hacer nunca pornografía del sufrimiento humano, ya que el objetivo de mis trabajos es la denuncia de la vulneración de los Derechos Humanos"
El año pasado estrenó El Proxeneta, donde proyecta el testimonio de un individuo que captó, trasladó y vendió a 1.700 mujeres.
"Yo quiero tirar de las orejas a los gobiernos porque los responsables de esta mafia trabajan en el anonimato y eso les da impunidad"