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Del Juicio a la Sororidad: La Parábola Invertida

#LectioDivinaFeminista

Lc 18:9-14

Del Juicio a la Sororidad: La Parábola Invertida

Introducción

El texto bíblico de Lucas 18:9-14 presenta la Parábola del fariseo y el publicano, una de las instrucciones más hondas de Jesús sobre la humildad y la justicia divina. A través de dos personajes opuestos —un fariseo que se vanagloria por su piedad y un publicano que se reconoce profundamente como pecador—, Jesús descubre que la verdadera justificación ante Dios no proviene del mérito personal ni de la observancia de la ley, sino de un corazón humilde y contrito. Esta parábola desafía la noción de la justicia propia y subraya la misericordia de Dios hacia aquellos que reconocen su necesidad de perdón.

Contexto Literario e Histórico

Contexto Literario:

Contexto Histórico:

Temas Teológicos Clave

Meditación

  1. Preparación del ambiente (5 min)
  1. Lectura y Proclamación (5 min)
  1. Reflexión Guiada (10 min)
  1. Oración en Comunidad (10 min)
  1. Compromiso y Acción (5 min)

Contemplación: La Verdadera Justicia

Hermanas, la parábola de Jesús nos muestra dos tipos de justicia: la que se basa en el mérito propio y la que se fundamenta en la misericordia de Dios. Para nosotras, mujeres de América Latina, que conocemos la injusticia en tantas formas —en nuestros hogares, en el trabajo, en la sociedad—, la parábola nos invita a ir más allá de lo que se ve.

Cerremos los ojos y pensemos en la justicia del fariseo. Es una justicia de logros, de "mira todo lo que he hecho". Es la justicia que nos exige ser "la mejor": la mejor madre, la mejor vecina, la mejor trabajadora. Es una carga invisible que nos hace competir y compararnos entre nosotras, juzgandonos por si cumplimos o no con un ideal de perfección. Esta justicia nos agota el alma, nos aleja de las demás y nos vuelve duras. Nos hace creer que nuestra valía está en lo que hacemos, no en quienes somos.

Ahora, miremos la justicia del publicano. No tiene logros para mostrar. En su corazón, solo hay un grito: "¡Ten compasión de mí!" Esta es la verdadera justicia ante los ojos de Dios, una que nace de la humildad y la honestidad. Es la justicia que reconoce la propia fragilidad y la necesidad de perdón.

Para nosotras, mujeres de esta tierra, la verdadera justicia no es la que nos obliga a ser perfectas para merecer. Es la que nos libera de esa carga, permitiéndonos ser vulnerables y auténticas. Es la justicia de la mujer que, después de un día de lucha, se arrodilla con el corazón adolorido y dice: "Dios mío, he fallado, pero confío en tu amor incondicional". Es la justicia que nos permite perdonarnos a nosotras mismas y a las otras, reconociendo que todas estamos en el mismo camino de imperfección y necesidad de Dios.

Que nuestra oración no sea un recuento de méritos, sino un grito de confianza en la misericordia de Dios. Así, bajaremos a nuestra casa justificadas, no por lo que hemos hecho, sino por el inmenso amor que Él nos tiene.

Oración con lenguaje corporal y movimiento: La parábola en nuestro cuerpo

Esta oración te invita a sentir la parábola del fariseo y el publicano en tu propio cuerpo.

Paso 1: La Postura del Fariseo (El Orgullo)

Reflexiona: Siente en tu cuerpo la rigidez, la autosuficiencia y el peso del juicio. ¿Cómo se siente estar así? ¿Es un lugar de paz o de tensión?

Paso 2: La Postura del Publicano (La Humildad)

Reflexiona: Siente la vulnerabilidad, la honestidad y la entrega total. ¿Qué libera esta postura en ti? ¿Se siente más liviana o más pesada que la anterior?

Paso 3: El Abrazo de la Misericordia (La Justificación)

Reflexiona: Esta es la justificación. Es la paz que viene de soltar la carga del orgullo y de aceptar el perdón. Mantente en esta postura unos instantes, sintiendo la ligereza y la gracia.

LECTIO OCTUBRE

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