¿PARA TODOS?
#8MPascua
Alégrese la tierra
inundada por la nueva luz;
el esplendor del rey
destruyó las tinieblas,
destruyó las tinieblas,
las tinieblas del mundo[i]
En la celebración de la liturgia de la Pascua de Resurrección en el Domingo Pascual, la asamblea exclama jubilosa: ¡Resucitó, resucitó! Mientras el pregón pascual ha inundado de esperanza, gozo y certeza que Jesús ha vencido a la muerte, al pecado y ha resucitado, redimiéndonos, en tanto los que participamos lo proclamamos.
Pero interpelo, para Palestina, o Israel, o Estados Unidos de América, o para Irán, Rusia, o Cuba, o Ucrania, o Venezuela, o las Mujeres o NIÑAS(OS) vendidas como esclavas sexuales, o para los ancianos solos o para los enfermos mentales o físicamente, o los indigentes llenos de mugre y olores corporales nauseabundos, o los presos, o…, cómo les hacemos llegar el mensaje para que realmente lo crean y lo sientan en sus particularidades.
O tal vez seguimos azotando al Cristo caído camino al Gólgota, con nuestra indiferencia, o nuestra flojera, o apatía, o egoísmo, o todo lo anterior, que acallamos con unas monedas o un billete a la hora de las ofrendas. Porque somos incapaces de esforzarnos y trabajar por y con los Cristos caídos que están a cada paso de nuestro camino en nuestro diario vivir, como las madres buscadoras, o las MUJERES que enarbolan una bandera por los indígenas o los mineros, o defendiendo a la Pachamama. Por qué de otras formas, continuamos ultrajando a la Tierra, nuestra única casa común, que gime con dolores de parto, por tantos ultrajes cometidos en su contra, resguardados en la prepotencia de los seres humanos, con acciones tan sencillas como nocivas, desde tirar la basura en la calle, o desde el auto en movimiento, hasta el extractivismo inmisericorde de los recursos naturales que están diseñados por la Madre/Padre creador para beneficio y sustento de TODOS y que son utilizados por los más poderosos para beneficio suyo, despojando a muchos, haciéndolos llegar a la pobreza extrema y a la muerte.
Por qué tanta hipocresía apenas saliendo del templo, olvidando lo que se ha proclamado, lo que se ha confesado como cierto y creído, lo que se ha vivido en las múltiples facetas de la vida cuando Jesús ha acompañado y la Ruah divina ha sostenido en los momentos críticos sucedidos. Por qué esa apatía y esa flojera tan evidente hacia la necesitada o el urgido, por qué tanto asco hacia el indigente que estirando la mano pide una ayuda mientras que, con la otra, acerca su “mona” llena de activo a su nariz, para drogándose olvidarse del hambre, de su soledad, del miedo que percibe ocasiona de los que pasan junto y del asco con que muchos lo ven evadiéndolo.
Por qué a cualquiera, se nos olvida con tal prontitud, que tanto el desprotegido como uno, es templo vivo de la Ruah divina, es creatura hecha a imagen de la Madre/Padre celestial, por qué.
Qué acaso nuestra fe es tan convenenciera, que se enciende en momentos cuando contagiados por la efervescencia de los reunidos en la Asamblea Eucarística Pascual como Pedro proclamamos nuestra adhesión a Cristo, y apenas nos confrontamos con lo desagradable, negamos nuestra cercanía con el Resucitado, que nos demanda nuestra participación a la manera de su enseñanza. Porque hay que recordar que cada uno hemos recibido muchas formas de ayuda a lo largo de nuestro existir, dados por otras y otros cercanos o extraños, pero que en nuestros momentos oscuros tendiéndonos la mano han sido presencia del Resucitado.
Por lo que, si agradecemos y reconocemos desde nuestra pequeñez la grandeza del obrar del Resucitado representado por otras y otros, nos damos cuenta, que el beneficio obtenido por muy grande o pequeño que sea es exponencialmente mayor que lo que hemos trabajado o dado para y por algunas u otros.
[i]https://cancionero-catolico.org/canciones/510-pregon-pascual