Pentecostés: de tradiciones y tradiciones…una respuesta feminista
#PentecostésFeminista
Las claves hermenéuticas desarrolladas para comprender los textos bíblicos de forma liberadora nos ofrecen un caudal de conocimiento de cuál fue el verdadero lugar de las mujeres.
La organización social, política y religiosa patriarcal desarrolló una cultura, heredada por nuestras comunidades eclesiales, que logró intencionalmente invisibilizar a la mujer. Esa es la tradición que hoy todavía mantiene a las mujeres al margen de puestos de poder en algunas de nuestras confesiones de fe. La católica-romana se distingue por estar a años luz de ver la figura de una mujer como papisa. No que los puestos de poder sean el objetivo principal de la filosofía feminista, pues, por el contrario, nosotras proponemos una cultura libre de poderes individuales, no piramidal, con una distribución equitativa del poder en manos del colectivo en su totalidad. Pero en lo que logramos esa utopía, colocarnos en puestos clave nos permite desde adentro, con herramientas alternativas y desde el reverso, agenciar la transformación deseada. La misma nos ha de conducir a la vida plena en Cristo, prometida por Jesús y su Evangelio, para toda la humanidad, mujeres incluidas.
Conforme se fue levantando la conciencia feminista, ese escenario, que en un primer plano oscurece y distorsiona la figura de las mujeres, se va alumbrando. Las claves hermenéuticas desarrolladas para comprender los textos bíblicos de forma liberadora nos ofrecen un caudal de conocimiento de cuál fue el verdadero lugar de las mujeres. Nos sorprendemos cuando aparecen expresiones como el óleo sobre madera, que nos compete, que pertenece a la Capilla del Espíritu Santo en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra, particularmente porque proviene del pincel de un hombre y en una época donde todavía no se había articulado la teología feminista, menos todo el acervo de conocimiento que se está levantando hoy en lo que compete a las masculinidades no hegemónicas.
Esta obra fue bautizada como Pentecostés. Es del pintor renacentista Vasco Fernandes, de extracción portuguesa conocido como Grão Vasco. Como podemos apreciar este fue un pintor subversivo. Un feminista adelantado a su tiempo. Hoy diríamos un hombre que asumió la masculinidad auténtica. Aquí las mujeres, históricamente invisibilizadas, ocupan el lugar prominente, contradiciendo la tradición del momento. La narrativa de Hechos capítulo 1, que coloca a las mujeres en Jerusalén con todos los discípulos, a la espera del Espíritu Santo, tal como Jesús resucitado se lo había ordenado, no las menciona en la experiencia de Pentecostés recogida en el capítulo 2.
Concluimos pues, que Grão Vasco hizo una lectura desde la hermenéutica feminista donde se revela contra el androcentrismo y no excluye a las mujeres, por el contrario, su narrativa las declara protagonistas. Las coloca en un altar, especie de nicho central, iluminadas de forma privilegiada con el resplandor que representa la dispersión del Espíritu Santo.
En este Pentecostés, damos la bienvenida a una nueva tradición, gracias a esta obra, que debe ser emblema de esta temporada de gracia con las mujeres en el sitial que les pertenece.
¡Que el Espíritu Santo, Espírita, Ruah, soplo divino, siga inspirando a hombres y a mujeres a transformar todas las tradiciones androcéntricas para la honra y gloria de Dios/a!
Imagen: Grão Vasco. Pentecostés. (1534-35) Capilla del Espíritu Santo en el Monasterio de Santa Cruz de Coimbra. Public Domain