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Las líderes de las HAM se revuelven

¿CUÁLES SON TUS MIEDOS, CUÁLES LOS MÍOS?

#8MCuaresma

Es así como el Reino se construye, a través del empoderamiento, seguimiento y apostolado continuo

           

#traslashuellasdesophía (17)

Al leer el capítulo 11 del evangelio de San Juan, Muerte de Lázaro, vemos miedo, esperanza, anhelo, dolor, tristeza, desesperanza, desconsuelo, y la vuelta a la vida de Lázaro, obra de Jesús, amigo muy cercano de los hermanos Marta, María y del que había muerto.

En esta perícopa del evangelio, cada uno de los cuatro protagonistas de manera muy significativa se expresa.

Lázaro ha muerto y cuando Jesús llega a su casa después de su entierro, es vuelto a la vida por Jesús. Y aunque en este evangelio, no se menciona alguna palabra expresada por él, cabe preguntarse, cuántos cuestionamientos no se habrá hecho al saber lo que Jesús, su amigo, hizo por él, después de obedecer su mandato, de salir a la vida nuevamente. Habrá sentido miedo ante la muerte, sabiendo que su amigo no estaba a su lado, en esos momentos críticos.

Marta toma decisiones puntuales, como mujer práctica, organizada, decidida e inteligente que es. Manda avisarle a Jesús de la enfermedad de Lázaro porque lo ve muy enfermo, en peligro de morir. Y aunque espera a Jesús, ve con tristeza que su hermano muere. Ya no hay vuelta para atrás. Así que cuando sabe de la cercanía de Jesús, sale a su encuentro y abatida le reclama, evidenciando que, si Jesús hubiera llegado antes, hubiera hecho lo necesario para sanarlo, había tenido miedo y ahora mucha tristeza. Marta ha testimoniado o sabe de curaciones que Jesús ha realizado con otros, recalca lo que daba por hecho que Jesús podía haber realizado por su hermano, eran amigos, se querían, ellos tres hermanos son sus discípulos. Por lo que, creyendo en Él, se ha convertido en una mujer que congrega a otras y otros para el seguimiento del Maestro, convirtiéndose en una líder de su comunidad, mientras junto con sus hermanos han creado vínculos sólidos de amistad con el Nazareno. Ha organizado todo lo necesario para albergar a Jesús y a sus apóstoles en otras ocasiones. Y también ha aprendido de la importancia de la escucha del Maestro, para después con acciones concretas y eficientes compartir de dichas enseñanzas, sin dejar de lado que para que todo sea más productivo, la organización es necesaria. En fin, a través de esa paulatina conversión hacia la Buena Nueva expresada por Jesús, ha depositado su confianza en el amigo; por eso cuando lo ve, reclama, pues el miedo no superado y la tristeza en esos momentos la abruma. Pero Jesús la ubica diciéndole de lo que es Él y no conforme con ello, la interpela, para hacerle ver que está ahí con ella y lo que es; y Marta confirma en una proclamación de fe.

CUÁLES SON TUS MIEDOS, CUÁLES LOS MÍOS

Este proceso en cualquier ser humano aparte de ser diferente en reacciones y temporalidad, es uno en el cual Jesús acompaña y la Ruah sostiene, pues sin esto no es posible lograrlo para nadie.

María por su parte como mujer de escucha, también interpela a Jesús por su llegada tardía, tuvo temor, tiene dolor igual que Marta, sabe de la capacidad de Jesús y por ello lo cuestiona. Pero fortalecida por la cercanía del Maestro, primero sale a su llamado, luego atenta lo oye y realiza lo que éste le pide hasta guiarlo hasta el sepulcro. Qué habrá sentido María ante la cercanía de Jesús, mientras lo llevaba a donde habían sepultado a Lázaro. Ella también vive este proceso de manera personal, tanto en tiempo como en acciones. Tres seres humanos, tan diferentes, con un común denominador, discípulos de Jesús de acuerdo a sus temperamentos y situaciones concretas de vida.  

           Y vemos a Jesús en sus dos naturalezas, verdaderamente hombre, llorando, mostrando su tristeza por la muerte del amigo, por el abatimiento de la MUJER, y verdaderamente Dios, al rogar al Padre, volviendo a la vida a Lázaro.

 Los tres hermanos en diferente forma tuvieron miedo de varias maneras, no obstante, Jesús a cada uno, le enseña que, aunque pareciera que no hay esperanza ante las circunstancias, ÉL ES LA ESPERANZA, ES LA VIDA, y el tiempo para cada uno es cuando la Trinidad divina, lo decide, porque es el momento adecuado. Esto es difícil de aceptar porque muchas veces ni siquiera uno verá o sabrá o tendrá una respuesta precisa o alentadora por lo que se trabaja para lograr objetivos de igualdad y reconocimiento en este entorno patriarcal y machista. Ya que en ocasiones las críticas, el rechazo, las difamaciones, las piedras que se ponen para que uno tropiece, fomentan el temor. Pero es vital que uno se mantenga en esa espera firme porque si se trabaja para el Reino, se va ayudando a germinar la semilla para que, en el momento adecuado y conveniente, es decir el tiempo de Dios, se dé.

 Cuántas injusticias se ven a diario, no obstante, en muchas formas tantas veces inesperadas, se resuelven. Cuántas veces uno trabajando por un objetivo, pareciera que no hay adelantos, y el miedo y la desesperanza anidan, sin embargo, de manera imprevista, se va adelantando en ese proyecto, o se ven esfuerzos culminados, que pueden ser por acciones de otras u otros y algunas veces propios.

           Es así como el Reino se construye, a través del empoderamiento, seguimiento y apostolado continuo. Esforzándose por no perder de vista al Maestro en sus enseñanzas y confiando en que la Ruah divina nos da los dones necesarios para lograrlas para gloria de la Madre/Padre del cielo.

Martha Eugenia,

Mujer Mariposa.

 

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