El susurro de la Ruah entre los pinos: Lectio divina feminista y memoria en la viña herida

#LectioDivinaFeminista

Ser capaces de vislumbrar la viña, como comunidad donde podemos florecer contra toda desesperanza, creando espacios donde la igualdad y la justicia,

Raquel 04-10
Raquel 04-10
Raquel Sepúlveda Silva
29 sep 2026 - 08:00

Al realizar esta lectio divina feminista va surgiendo paulatinamente la comprensión, de un texto que se intenta descubrir, y qué puesto en oración permite revelar cómo Mateo, discípulo y evangelista, testigo de la vida terrenal de Jesús, y receptor del espíritu en Pentecostés, nos da un mensaje medular de aquello que nuestro Dios desea que descubramos las mujeres en este pasaje, que habla para y desde nosotras, mientras proclamamos la fuerza de la ruah para la apertura de nuestro corazón, en la comprensión y el sentimiento de lo que nuestro Dios que es padre y madre desea susurrarnos entre el viento de los pinos.

1.¿Qué dice el texto?

El texto que abordaremos a continuación es el evangelio de Mateo 21, 33-43:

“Escuchen este otro ejemplo: Había un propietario que plantó una viña. La rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y levantó una torre para vigilarla. Después la alquiló a unos labradores y se marchó a un país lejano. Cuando llegó el tiempo de la vendimia, el dueño mandó a sus sirvientes que fueran donde aquellos labradores y cobraran su parte de la cosecha. Pero los labradores tomaron a los enviados, apalearon a uno, mataron a otro y a otro lo apedrearon.

El propietario volvió a enviar a otros servidores más numerosos que la primera vez, pero los trataron de la misma manera.

Por último, envió a su hijo, pensando: “A mi hijo lo respetarán”. Pero los trabajadores, al ver al hijo, se dijeron: “Ese es el heredero. Lo matamos y así nos quedamos con su herencia”. Lo tomaron, pues, lo echaron fuera de la viña, y lo mataron. Ahora bien, cuando venga el dueño de la viña, ¿qué hará con esos labradores? Le contestaron: Hará morir sin compasión a esa gente tan mala y arrendará la viña a otros labradores que le paguen a su debido tiempo.

Jesús agregó: ¿no han leído cierta escritura? Dice así: La piedra que los constructores desecharon llegó a ser la piedra principal del edificio; esa fue la obra del Señor y nos dejó maravillados.

Ahora yo les digo a ustedes: se les quitará el reino de los cielos y será entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.

2.¿Qué nos dice el texto a nosotras?

Para poder actualizar esta parábola a la luz de nuestra experiencia humana, es que he querido desarrollar un puente hermenéutico que nos permita redescubrir esta parábola, a la luz de un sentir muy personal. Mientras trabajo en esta lectio divina, se cumplirán 53 años del golpe civil militar que afectó a mi patria, Chile. Es a la luz de esta realidad, que me permito transitar agradecida una vez más por la noción de un Cristo que camina por nuestra historia, más todavía cuando, la dictadura es una realidad que ha afectado a muchos países de nuestra América Latina.

En Chile, particularmente se habla de desaparición forzada, de tortura, de muerte, tanto de hombres, también de menores de edad, y mujeres que desaparecieron, algunas incluso con un hijo en su vientre.

Este pasaje de la biblia nos narra en un contexto original, como la viña es simbólicamente el pueblo amado por Dios, los profetas perseguidos son los enviados, quienes no reciben más que rechazo, donde Jesús es el hijo, que, asesinado, es desechado convirtiéndose en la piedra angular y fundamento sobre el que se construye lo venidero.  De otro modo, Dios confía la vida, la democracia y la dignidad de la persona humana (viña) a los labradores (dictadura) que matan a los enviados por el propietario (voces denunciantes de las injusticias) y luego, a su hijo que es Cristo víctima del terrorismo de estado que se ejerce contra quien defiende la ilegalidad y la barbarie.

De esta manera, son silenciadas las voces de los trabajadores, trabajadoras y sus organizaciones, como las de diversas agrupaciones de estudiantes, miembros de partidos políticos, miembros del clero, y por sobre todo agrupaciones de mujeres que muchas, siendo religiosas acuden a la defensa de hombres y mujeres, sosteniendo a sus familias, rescatando cuerpos que flotaban en el río Mapocho, que atraviesa la capital de Santiago de Chile, como también ayudando a que hombres y mujeres pudiesen escalar los muros de las embajadas, para posteriormente ser enviados con vida al exilio.

Como también, el compromiso de aquellos que pudiendo estar en posiciones de poder, eligieron estar y vivir de la misma manera en que lo hacían incluso los más necesitados, compartiendo la vida misma como pobladores, y, por lo tanto, siendo también amedrentados, tomados presos y torturados, y asesinados; por elegir ser la Iglesia Popular, esa nueva Iglesia de la que nos habla la Teología de la Liberación, siendo el reflejo del Cristo que también es enviado a buscar los frutos de la viña, y que no es respetado como el hijo de Dios.

Captura de pantalla 2026-09-15 a la(s) 6.12.31 p.m.
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3.Oración ¿qué le respondemos a Dios?

En esta realidad, surge en el ayer y el hoy, la necesidad de pedir a nuestro Dios, por la vida arrebatada debido a la violencia ejercida, por las mujeres perseguidas, y las voces silenciadas de todos quienes, desafiando el poder, construyen una memoria, donde las víctimas, muchas de las cuales se buscan hasta hoy, se convierten en la piedra angular desde donde se construye nuevamente la democracia y el futuro.

4.¿Qué nos da a conocer esta lectura?

A la luz de esta parábola tan cercana para el pueblo creyente, esta lectura nos revela que podemos ser capaces de vislumbrar la viña, como comunidad donde podemos florecer contra toda desesperanza, creando espacios donde la igualdad y la justicia, con las voces feministas insertas en el tejido social, anhelando esa luz transformadora que se convierte en semilla de esperanza que busca su renovación permanente. El respeto profundo por el sufrimiento humano nos lleva a transitar por la reivindicación de los enviados, que, en este texto, se convierten en las voces silenciadas. Es fundamental entonces, generar a través del tiempo, aquello que permita reconocer y honrar a los perseguidos, silenciados y asesinados por anunciar la vida y la dignidad humana, aquello que se traduce tan solo en una palabra: la MEMORIA.

5.Compromiso: ¿qué podemos hacer?

En esta dimensión, donde la vulnerabilidad y la fragilidad, son propias a nuestra condición humana, te pedimos a ti Dios padre madre, que nos permitas frente a la amenaza, ser capaces de creer y confiar en ti, para que nos des la fuerza de poder cuidar tu viña, atesorando el valor de la vida, la dignidad, la justicia y democracia, dones que vienen de tu amor, como también a honrar la memoria, como parte del compromiso a la transformación de estructuras patriarcales de poder, y de defensa férrea de los derechos humanos, cualquiera sea la situación que nos corresponda enfrentar.

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