Los únicos pasos que llevan a la vida son aquellos que van hacia adelante
#8MPascuaFeminista
Espero de todo corazón poder trasladar mi sentir de esperanza y fortaleza al hipotético lector, a cualquier persona que se encuentre empezando una nueva etapa de su vida
A propósito de la semana mayor que recientemente ha finalizado con el pasado domingo de resurrección siento la necesidad y el llamado fuerte y claro a escribir un par de observaciones que tienen el objetivo de compartir en primera instancia y en segunda el de invitar quizás a la reflexión desde una óptica muy personal, una nueva o mejor diferente manera de analizar los acontecimientos experimentados a lo largo de la semana santa y un poco más.
Escuchando con atención plena este llamado descubrí que vino a mí una frase concreta, clara, centrada y cargada con una fuerza tan estremecedora que no la pude sacar de mi mente durante varios días, por ello quisiera empezar este compartir con la frase protagonista, la que condensa una experiencia personal humana con la propia vivencia del maestro Jesús durante su vida, experiencia de traición, condena, pasión, muerte y resurrección; los únicos pasos que llevan a la vida son aquellos que van hacia adelante.
Ahora bien, se hace necesario analizar esta afirmación con lupa para que nos pueda conducir hacia lo oculto, a navegar mucho más profundo de lo acostumbrado atravesando la celebración y el rito habitual, será necesario una apertura de corazón importante si queremos recibir la visión no ortodoxa de una teóloga más que se atrevió a escribir estas líneas y publicarlas.
Comencemos pues, si hablamos de pasos hacia adelante en definitiva, Jesús es el modelo por excelencia a seguir, los evangelios nos narraron incontables movimientos de Jesús en su caminar, en su experiencia de vida desde muy temprana edad. Es muy importante mencionar que cada vez que damos pasos hacia adelante, sin duda alguna muchas cosas, personas, ideas, pensamientos y creencias van quedando atrás, y ese quedar atrás es justamente el precio establecido que se “paga” por avanzar, por continuar dando pasos hacia adelante, pasos hacia la vida, hacia la verdadera vida.
Este “precio” no es único, con él vienen más consecuencias que se van adhiriendo al coste inicial, los llamados costes ocultos en el mundo de los proyectos laborales, ese dejar atrás que es la consecuencia natural del caminante al avanzar hacia adelante, se va nutriendo con los costes ocultos y se hace cada vez más y más grande, más pesado, más doloroso. Lo que queda atrás señala, juzga, desprecia, no comprende, no comparte, se aferra, intenta persuadir al caminante para detenerle ¡y a veces lo consigue ¡lo que queda atrás no quiere quedar atrás, pero tampoco quiere avanzar y es por esto que los pasos que se dan hacia adelante son los más difíciles de dar, son los que más fuerza y voluntad le requieren al caminante, los pasos que se dan hacia adelante cobran su precio incluidos los costes ocultos y cuando no se tiene total claridad por parte del caminante de lo que es su propósito de vida, acaban por devolverle a lo conocido, a lo “seguro” y esto es lo que le impide o retrasa en ese “ir a la vida”! Veremos algunos ejemplos en la vida de Jesús para que estas ideas puedan hacerse más comprensibles.
- Texto de referencia: Lc. 2: 42-52
Ahora aplicamos la lupa:
- Pasos de Jesús: - “y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Al regresar ellos, acabada la fiesta, se quedó el niño Jesús en Jerusalén, sin que lo supiesen José y su madre”
- Precio: “Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia.”
- Pasos de Jesús (Claridad en su propósito de vida): “Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?”
- Costes ocultos: Más ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos.
- Texto de referencia: Mc 3: 20-21, Mc 3: 31-35
Ahora aplicamos la lupa:
- Pasos de Jesús: “Luego entró en una casa y, de nuevo,”
- Precio: “Cuando se enteraron sus parientes, salieron a hacerse cargo de él, porque decían: «Está fuera de sí».”
- Pasos de Jesús (Claridad en su propósito de vida): “¿Quiénes son mi madre y mis hermanos? —respondió Jesús. Luego echó una mirada a los que estaban sentados alrededor de él y añadió: —Aquí tienen a mi madre y a mis hermanos. Cualquiera que hace la voluntad de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.”
- Costes ocultos: “se aglomeró tanta gente que ni siquiera podían comer él y sus discípulos.”
- Texto de referencia: Lc 22: 47 – 52
Ahora aplicamos la lupa:
- Pasos de Jesús: “Mientras todavía estaba Él hablando, he aquí, llegó una multitud”
- Precio: “y el que se llamaba Judas, uno de los doce, iba delante de ellos, y se acercó a Jesús para besarle”
- Pasos de Jesús (Claridad en su propósito de vida): “Pero Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”
- Costes ocultos: “Y cuando los que rodeaban a Jesús vieron lo que iba a suceder, dijeron: Señor, ¿heriremos a espada?”
- Pasos de Jesús (Claridad en su propósito de vida): “Entonces Jesús dijo a los principales sacerdotes, a los oficiales del templo y a los ancianos que habían venido contra Él: ¿Habéis salido con espadas y garrotes como contra un ladrón? Cuando estaba con vosotros cada día en el templo, no me echasteis mano; pero esta hora y el poder de las tinieblas son vuestros”
Como estos tres textos tenemos muchos más a los que podríamos aplicarles la lupa, pero la extensión del escrito sería infinita y la voluntad de terminar la lectura se agotaría prontamente, entonces vayamos concluyendo la idea, el paso transcendental de Jesús fue la cruz, cruz en la que murió dejando a su madre sin hijo (quizás el precio más alto) dejando a sus discípulos sin maestro (los costes ocultos) y dejando su cuerpo herido, destrozado por la crueldad “humana” más alta conocida y narrada en los evangelios colgado de un madero (paso hacia adelante) para que la historia viera más allá de la cruz, aunque muchos decidieron quedarse con la imagen de la cruz y la muerte, Él continuo dando pasos hacia adelante aún después de la cruz, saliendo del sepulcro y caminando hacia el propósito más grande de su vida, el regreso a casa, la resurrección, y entonces solo al ver que los pasos continuaron aún después de la cruz llegamos a la comprensión de que la muerte y los tres días de sepulcro no son otra cosa que el precio y los costes ocultos de un propósito incorruptible, de un caminante que no se detuvo, que a pesar de todo y todos, continuo su camino hacia la vida dejando atrás las comprensiones del mundo, los apegos humanos, las ideas nefastas del mesías rey y guerrero, las expectativas egoístas de los “suyos”, la traición de aquellos a los que amo y enseño, en una palabra todo, todo lo que fue transitorio frente a la “idea” permanente de la vida. Esto es lo que sucede cuando alguien decide caminar hacia adelante y comprende desde su conciencia mayor que esto tiene un precio, caminar hacia la vida y encontrar nuestro lugar, es quizás el mayor reto y logro a la vez en nuestra experiencia vital, es el camino más difícil de transitar, de ahí la necesidad de hacer este paralelo, para poder apreciar que nuestros retos son menores que los de aquel que vino antes que nosotros y nos abrió camino con su vida para conducirnos a la vida misma.
Es necesario citar a Brigitte Champetier de Ribes quien me ha impactado grandemente con la siguiente manifestación en una de sus más recientes obras hablando sobre las cosas que se dejan atrás cuando decidimos construir nuestro propio camino, cuando decidimos seguir caminando hacia adelante con autonomía y libertad, saliendo de lo conocido, de lo acostumbrado, de lo habitual: -“Pero esta autonomía tiene un precio: el sentimiento de culpa y soledad, pues ya no será admitido como un igual entre los que siguen fieles a lo que él abandona” esta experiencia de culpa y soledad no fue ajena a Jesús (Mc 14:50), menos lo será a nosotros que aún transitamos este camino, muchos quizás aplicaran la misma expresión usada en Mc 3: 31-35 por los familiares de Jesús y nos tacharan de ¡estar fuera de sí! Pero eso no le detuvo, y no nos detiene hoy. La vida es una realidad cambiante, por momentos necesitamos estar “atados” a ciertas personas o situaciones y eso está bien para algún momento de nuestra historia (Lc. 2: 42-52) sin embargo, la realidad cambia, la vida nos llama y nos dirige hacia nuestro propósito que puede ser distinto al de nuestro clan, dice Brigitte; - “Estos, desde su buena conciencia, le van a despreciar. Pero el que se ha separado lo ha hecho por una nueva necesidad incompatible con el vínculo anterior.” Y sí, pagamos el precio declarado junto con los costes ocultos, para luego descubrir que era necesario y correcto seguir dando pasos hacia adelante asumiendo todo tal y como es, desde el amor infinito que confía porque sabe que camina hacia su propia resurrección, así lo expresa Brigitte; - “Si consigue asumir el daño que está haciendo a los que deja y seguir amándolos, entonces sí, su nuevo proyecto será un ir con la vida, un ir hacia más, como dice Hellinger. Y a la vez será una oportunidad de crecimiento y cambio para los que se quedan”, entiéndase por “daño” lo que hemos denominado costes ocultos en los diferentes ejemplos.
Espero de todo corazón poder trasladar mi sentir de esperanza y fortaleza al hipotético lector, a cualquier persona que se encuentre empezando una nueva etapa de su vida, a cualquier persona que haya podido reunir la suficiente fortaleza para volver a empezar, para empezar de cero aunque no sea la primera vez que lo hace, a cualquier persona que haya decidido construir su propia historia de vida y dejar atrás todo aquello que difiere de su nueva realidad, que sepan que Jesús lo hizo antes que nosotros, que Él también se sintió solo y triste, pero continuó porque no perdió de vista el propósito más grande descubriendo antes que nosotros que: Los únicos pasos que llevan a la vida son aquellos que van hacia adelante.
Para terminar, les invito a mira hacia atrás con amor infinito solo para dar gracias y soltar. Solo soltando los modelos anteriores, los apegos humanos y las realidades que ya fueron y que hoy ya no son, podemos bajar de la cruz, introducirnos al sepulcro durante los tres días que simbolizan el tiempo justo, perfecto y necesario para abrazar nuestra nueva vida, nuestra propia resurrección.
Mirar con amor y soltar es otorgar la posibilidad a lo que se queda atrás de evolucionar a su tiempo y a su justa medida. Todo es perfecto.
Les abrazo desde el alma.
Ivonne Cruz
Mujer, hija, madre, teóloga.