Demasiada soledad
Todos sabemos que vivimos en una sociedad o por lo menos en las grandes capitales, donde encontrar a alguien que sepa y quiera escuchar, es como buscar una aguja en un pajar. Nos hemos vuelto tan egocéntricos que solo soy yo y mis circunstancias que diría Ortega y Gasset.
Cuantas veces no habremos oído en los medios de comunicación que se han encontrado personas mayores fallecidas después incluso de meses, y nadie se había enterado. ¡Cuanto dolor y dificultad sufren muchas personas en su soledad y silencio!
¡Cuanto desierto en ocasiones difícil de atravesar! y cuando no se tiene el don de la fe, supongo que todo se complica más, porque la soledad crece aún más.
Intentemos salir un poco de nosotros mismos, hagamos un esfuerzo por mirar a nuestro alrededor sin miedo a lo que podamos encontrar porque eso siempre nos paraliza. Hay demasiadas ocasiones en las que el desierto, la aridez, pesa demasiado y mantener viva la esperanza se hace muy cuesta arriba.
Intentemos buscar algún momento en nuestra agitada vida, para pararnos, para mirar a nuestro alrededor, salir de nosotros y encontraremos muchos herman@s nuestr@s que no se les están tendiendo una mano, que siguen esperando una palabra, un gesto, un minuto de nuestro tiempo, una palabra amiga…
Creo que no es tan difícil y sí muy necesario…