La sabiduría de Dios habla de sí misma presentándose como una entidad independiente. Y se la destacará como presente en medio de su pueblo después de haber recorrido todos los tiempos y todos los lugares antes de “acampar” en Israel. Esto es lo que canta litúrgicamente el autor.
La carta a los Efesios comienza con un himno que antecede a la habitual acción de gracias donde se canta que “en Cristo” los judeo-cristianos han accedido a la plenitud de las bendiciones esperadas. Y que esto y también se hace extensivo a los paganos “en Cristo” por la predicación del Evangelio. Luego de esto vienen los saludos en los que la fe en Jesús y el amor a los hermanos pasan a ser centrales.
Un himno antiguo canta la presencia de Dios en medio de la historia. Juan lo retoma destacando que eso ocurre desde “el principio”. En nuestra historia, Dios eligió plantar una carpa para moverse con nosotros en la vida.
Comentario a las lecturas del domingo de la Sagrada Familia
El mandamiento de “honrar padre y madre” es reiterado y ejemplificado en clave religiosa por el sabio.
Una serie de normativas presenta la parte exhortativa de la carta a los Colosenses. Empezando por las consecuencias del bautismo en la vida cotidiana, siguiendo por la reunión litúrgica de la comunidad y finalmente mostrando cómo debe vivir una familia en este tiempo en el que la familia (= la casa) era vista como una ciudad en miniatura y por tanto debía manifestar su adaptación al mundo contemporáneo. La carta, sin embargo, no omite destacar los elementos propios que reflejan la propia identidad.
En una serie de escenas con semejanzas al Antiguo Testamento, y movido por sueños de José, la familia de José, el niño y su madre, van al exilio y luego vuelven de él mostrando que Dios los acompaña en el camino y que ellos se dejan conducir por su palabra.
La venida de un mensajero divino en Sión comunica la buena noticia de la liberación de la opresión babilónica expresada como liberación y consuelo por la donación de la paz, el bienestar y la salvación. Es allí que Dios, y no Marduk, empieza a reinar en Jerusalén.
Poniendo en una línea de continuidad y superación la antigua y la nueva alianza, con sus mediadores: los profetas y el hijo y los destinatarios: los padres y “nosotros”, el autor de la homilía prepara todo el texto mostrando la novedad aportada por cristo, entendido desde una perspectiva sacerdotal a partir de una lectura cristológica del A.T.
El nacimiento del niño supone encarnación en nuestra historia.
En un contexto histórico concreto, el rey Ajaz escucha de parte de Dios la invitación a pedir una señal de parte de Dios. Pero el rey no es del agrado de Dios, se niega al pedido, y Dios mismo le da como señal un nacimiento de un rey que hará presente a Dios en medio de los suyos.
Pablo dirige su carta a una comunidad en Roma pero no se conocen mutuamente. Por eso presenta brevemente el “Evangelio” que él predica a todos los paganos. La centralidad de Cristo es ese Evangelio, y su acción en los creyentes constituidos “santos y amados” por gracia de Dios.
Dios se dirige a José en sueños para expresarle que también él tiene un rol que jugar en el plan de salvación que comienza en el embarazo de María. Darle el nombre a Jesús implica poner a Jesús en el contexto de la historia, en la genealogía. Y así empieza a cumplirse todo lo anunciado por los profetas llevándolos a plenitud.
"Cuando se anunció un documento sobre los títulos marianos me dio un poco de temor. Al leerlo, sigo reconociendo, celebré con euforia que se reafirmara vehementemente el Concilio Vaticano II para el cual la mariología se debe pensar en la eclesiología, no en la cristología"
Comenzando con metáforas en las que la alegría y la felicidad humanas se proyectan al desierto y la estepa, el canto espera la venida de Dios como vengador y salvador para llenar de fuerza a los desanimados y preparar un camino nuevo para su pueblo que vuelve del exilio manifestando esa alegría plena.
Una serie de exhortaciones enmarcadas en el tema de un gran estado de ánimo (magnanimidad, paciencia) debe caracterizar a los “hermanos” teniendo una actitud positiva de esperanza de la “venida del señor”. Esa actitud, por otro lado, debe manifestarse en el interno de la comunidad teniendo una actitud positiva hacia los hermanos.
Juan, en Bautista, está desconcertado por las cosas que escucha decir de Jesús. Él responde a los enviados con citas bíblicas confirmando que Jesús es el mesías de los pobres. Pero esto no impide que Jesús presente a Juan como un gran profeta, como lo fue Elías.
La celebración de los sacramentos ha sufrido muchos e importantes cambios en la historia. Los estudios bíblicos contemporáneos deberían abrir puertas, pero el miedo y la misoginia las cierran
La situación de devastación lleva a fortalecer la esperanza en que la dinastía de David volverá renovada. Y de allí surgirá quién se deje conducir por el espíritu de Dios para hacer justicia en especial a los pobres y oprimidos. Es que la situación de los pobres corroe el interno de la vida del pueblo, por lo que en el tiempo futuro ideal no habrá cabida para la violencia y el miedo.
Dos unidades diferentes son integradas en el texto litúrgico, una que refiere a los fuertes y los débiles, donde los primeros deben preocuparse seriamente de los segundos. Y otra referida a los judíos y los paganos que juntos buscan que Dios sea glorificado en sus vidas.
Juan el Bautista predica como profeta semejante a Elías a gente de diferentes regiones que se acercan a él para ser bautizados, y les anuncia que Dios está empezando a reinar en alguien que viene y que es más importante que él mismo. Pero para recibirlo será necesaria una auténtica conversión, no solamente de palabra sino en frutos concretos.
Como es frecuente, el profeta espera que en un futuro indeterminado, Dios reinará sobre Israel y sobre toda la tierra, y puesto que todos caminarán a su luz, ya no habrá violencia, ni instrumentos de violencia, sino que todo será paz y los instrumentos de guerra serán transformados en herramientas para el trabajo del campesino.
Pablo invita a los romanos a llevar ya desde ahora una vida diferente a la que lleva la sociedad de su entorno. Deben mostrarse distintos porque están ya en un tiempo nuevo, por el espíritu que los introduce en la vida nueva.
Con una serie de imágenes con elementos comunes a las expectativas escatológicas Mateo invita a “velar” y “estar atentos” esperando de un momento a otro la venida del hijo del hombre.
La perspectiva dentro de la que nos ubicamos es, por un lado, la de aquella que intenta leer "desde el reverso de la historia", desde los pobres, y a veces con un acercamiento a aquella que se ha llamado "teología de la cultura" o "teología del pueblo" y que algunos han llamado, creemos que erróneamente, "teología argentina".
De Gustavo me atrapaba su centralidad de la Biblia y de los pobres (un oído en el pueblo y otro en el Evangelio). La insistencia en la teología como acto segundo por ser espiritualidad. La presentación de la Gratuidad de Dios.
David –que ya era rey del sur, es elegido ahora rey del norte con lo que se unifica la región. Pero esto no nace de la ambición de un hombre, sino de la decisión de los “ancianos” y la voluntad de Dios. David pasará a ser entonces el rey modelo, y más tarde el “padre” del futuro Mesías.
Dado que algunos en Colosas han interpretado la persona de Cristo como uno de los ángeles, el autor de la carta intenta destacar –y el himno introductorio lo presenta claramente- la primacía fundamental de Cristo ya desde la creación, y luego en el acontecimiento reconciliador de la creación entera.
Jesús en la cruz recibe las burlas de los que están cerca. Pero no todo es negativo en ese ambiente de sufrimiento. El pueblo simplemente mira, y más tarde, se manifestará arrepentido; y uno de los malhechores reconoce la inocencia de Jesús y le pide que lo “recuerde”, a lo que Jesús le otorga la “salvación” que las burlas reclamaban.
Ante la despreocupación de muchos por la intervención de Dios en la historia, Malaquías anuncia que “el día” de Yahvé será indudable, Y el contraste entre lo que les espera a los arrogantes y lo que espera a los justos resulta evidente a la luz del sol.
En la comunidad de Tesalónica hay quienes viven de un modo claramente opuesto al ejemplo dado por Pablo cuando estuvo entre ellos. Mientras Pablo trabajó con sus manos para dar ejemplo, algunos no solamente no trabajan sino que “se entrometen en todo”. De allí que “Pablo” reitere el mandato de que deben trabajar pacíficamente para ganarse el pan.
Partiendo de una alabanza a la belleza del Templo que Jesús escucha, él anunciará –más precisamente que Marcos- la destrucción del mismo. Esto repercutirá también en la persecución a los seguidores de Jesús, pero el texto invita a no preocuparse por eso ya que Cristo no se desentiende de sus amigos, y lo que contará en este momento será la resistencia.
Un ángel orienta la visión del nuevo Templo a Ezequiel mostrándole un agua cada vez más abundante que sale de los cimientos del Templo y llena de vida todo lo muerto.
Pablo empieza a concluir su discurso sobre la verdadera sabiduría que nace en la cruz y la debilidad. Y, cuando es fundada sobre Cristo y la cruz, la verdadera sabiduría es constructiva y nos conduce a Dios; esa es la edificación que tiene los cimientos puestos en Cristo.
Al comenzar el ministerio, Jesús realizará un nuevo signo. Este relacionado con el templo que es reemplazado tanto por su cuerpo como por su comunidad. Al realizar el signo surge el debate donde Jesús manifiesta la decisión de reemplazar en sí mismo todas las instituciones “de los judíos”.
El vidente del Apocalipsis alude a la “nueva Jerusalén”, un pueblo, que viene de Dios que decide crear todo de nuevo sin dar cabida a la muerte. En esa ciudad los habitantes recibirán gratuitamente de Dios la vida y la felicidad plenas.
Frente a algunos de la comunidad que niegan la resurrección de los muertos, Pablo – que une la resurrección de Cristo a la resurrección de los creyentes – afirma que la del Señor fue la primera de una serie que continuará.
Las mujeres van al sepulcro a ungir el cuerpo de Jesús, y no encuentran su cuerpo ante la tumba vacía. Pero los enviados divinos les aportan la interpretación del hecho: ¡ha resucitado! Eso es algo que Jesús ya les había anunciado a los apóstoles y deben recordarlo.
En el encuentro de la humanidad con Dios es habitual que el culto sea vacío, y la vida no sea coherente con lo que Dios pretende. Pero Dios no se deja sobornar, y es justo. No hace injusticia en favor de los poderosos mirando la gloria de los ricos, sino que es justo con el pobre.
El discípulo de Pablo comienza su despedida dando a la carta forma de Testamento. Da testimonio de su fidelidad aun en la muerte inminente, y manifiesta a su sucesor, Timoteo, que aunque son muchos los que lo han abandonado, Dios ha permanecido junto a él y permanecerá a su lado.
Jesús presenta una nueva parábola, y expresamente se dice a dónde “apunta” la narración: para confrontar con quienes te tenían por justos y despreciaban a los demás. Para ello presenta una imagen absolutamente identificable para sus interlocutores y la oración de ambos. Sin embargo, Dios –a quien la oración va dirigida- reconoce que justo es el inesperado porque Dios ve las cosas de otro modo.
"Como ya se ha dicho abundantemente y se ha comentado, el papa León XIV ha publicado su primera exhortación apostólica, Dilexi Te, dedicada al amor a los pobres. La frase, 'te he amado' (egō ēgápēsá se; Apocalipsis 3,9) la dirige el papa a los pobres"
"Mirando la Exhortación, y habiendo ya señalado en otra ocasión sus muchos aspectos positivos, quiero detenerme en otros puntos: Mujeres, laicado, educación, causas de la pobreza…"
"No por afán de crítica, sino para que el amor a los pobres sea siempre una utopía, como lo es el reinado de Dios, hacia el que tender cada vez con mayor dedicación, compromiso y militancia"
En el contexto en el que se muestra que Dios acompaña a su pueblo en el desierto alimentándole y dándole bebida, también se muestra que lo protege de sus enemigos. Pero Dios cuenta con sus amigos para ello. Moisés y su cayado serán la mediación que Dios elige para manifestar su cuidado de Israel. Sin ellos, pareciera que se desentiende de su pueblo.
Pablo deja a Timoteo como su sucesor. Debe continuar su obra de predicador en la comunidad, ahora predicando una doctrina y una enseñanza ya corporizada a una comunidad que tiene problemas con falsos maestros.
En un nuevo “de menor a mayor”, Lucas muestra en una parábola que un juez corrupto es capaz de hacer justicia ante la insistencia de una viuda. ¡Cuánto más! hará Dios por los suyos, su pueblo.
La exhortación Dilexit Te parece pretender responder a ambas preguntas. La primera, desde el mismo título. La segunda con la insistencia todo a lo largo de la exhortación en el cuidado de los pobres.
El horizonte latinoamericano de buena parte del texto invita a imaginar un horizonte común.
Un hombre poderoso del ejército sirio está cubierto de “lepra”, y por recomendación de una esclava jovencita va a ver al profeta Eliseo. Dos horizontes: el del poder y el de la impotencia se enfrentan, pero el poder se manifiesta impotente ante la enfermedad. Sólo Dios puede curar. Pero el “hombre de Dios” limpiará al enfermo que así reconocerá a Yahvé como único Dios.
En una suerte de testamento de Pablo se señala que su prisión no impide que el Evangelio siga siendo predicado ya que la solidaridad entre nuestro obrar –positivo o negativo- con Jesús es plena. Jesús sigue obrando y la Palabra no está encadenada, aunque sí lo esté el ministro.
En un texto exclusivo de su Evangelio, Lucas presenta una curación de diez personas con lepra. Diez son curados, pero sólo uno da gracias a Dios por ello; así –una vez más en su Evangelio- nos informa que un extranjero es presentado como modelo de religiosidad.
La situación del pueblo es dramática. La opresión imperial lo angustia y Dios parece en silencio. Pero Dios le afirma que más tarde o más temprano El tomará partido por el justo, y aniquilará al injusto. Dios es fiel y llevará al justo a la vida plena.
El discípulo de Pablo se dirige a Timoteo señalándolo como heredero auténtico de la predicación del Apóstol. Predicación ya presentada como algo “fijo” que se debe cuidar y conservar, y transmitir “fielmente” movido por el Espíritu, a diferencia de lo que los “falsos maestros” hacen en la comunidad.
Una serie de textos señalan algunas características del discipulado: el perdón, la importancia de la fe y la disponibilidad en el servicio que no espera recompensa. Los primeros parecen más universales que el segundo, que parece dirigido a los que tienen alguna responsabilidad en la comunidad.