Balestrero denuncia ante la ONU el asesinato 'diario' de cristianos y pide responsabilidad a los Estados
En Ginebra, el observador permanente ante las Naciones Unidas, advirtió: "En 2025, casi 5.000 creyentes fueron asesinados a causa de su fe; en esencia, trece al día"
(Davide Dionisi/Vatican News).- "Casi 400 millones de cristianos, o uno de cada siete cristianos, son víctimas de persecución o violencia. Constituyen la comunidad religiosa más perseguida del mundo. En 2025, casi 5.000 creyentes fueron asesinados a causa de su fe. En esencia, trece al día". La denuncia fue realizada por el arzobispo Ettore Balestrero, Observador Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas, en una iniciativa promovida por Zsòfia Havasi, Representante Permanente de Hungría ante las Naciones Unidas en Ginebra, titulada "Apoyando a los cristianos perseguidos: Defendiendo la fe y los valores cristianos".
Mártires y testigos
"Quienes fueron asesinados a causa de su fe son mártires en el sentido etimológico del término: testigos de sus creencias que encarnan valores que desafían la lógica del poder", explicó Balestrero, añadiendo que "desde la perspectiva del derecho internacional, sin embargo, son víctimas de escandalosas violaciones de derechos humanos. Su testimonio no debe distraer de la responsabilidad fundamental de los Estados que deberían haberlos protegido".
Para el Observador Permanente, "un Estado debe respetar la libertad de religión o creencias y abstenerse de interferir en la capacidad de individuos o grupos de profesar su fe en privado o en público mediante el culto, la práctica y la enseñanza. Es deber del Estado", continuó, "proteger la libertad de religión o creencias, lo que incluye impedir que terceros violen este derecho. Esta protección debe salvaguardar a los creyentes que son objeto de persecución, antes, durante y después de un ataque. Sin embargo, la impunidad sigue siendo uno de los problemas más graves en el panorama mundial de la persecución religiosa". Un Estado debe promover la libertad de religión o creencias, ante todo porque es un derecho humano fundamental", enfatizó.
Una lacra que afecta a todos los países
El arzobispo Balestrero expresó su profunda preocupación por los millones de fieles que son víctimas de violencia física, sometimiento, detención ilegal, expropiación de bienes, esclavitud, exilio forzado e incluso asesinato debido a sus creencias religiosas. "Esta lacra", aclaró, "afecta a todos los países. Según el informe de la Oficina de Instituciones Democráticas y Derechos Humanos de la OSCE sobre crímenes de odio, solo en 2024 se registraron más de 760 crímenes de odio contra cristianos en Europa.
El Observador Permanente también señaló otras formas de abuso más sutiles y, a menudo, silenciosas, que no son fáciles de detectar por las estadísticas. Entre ellas se encuentra una especie de persecución educada, que a menudo se manifiesta en discriminación mediante la marginación y exclusión gradual de la vida política, social y profesional, incluso en países tradicionalmente cristianos. También se manifiesta en restricciones y limitaciones más sutiles, mediante las cuales las normas jurídicas y las prácticas administrativas restringen o anulan de hecho los derechos legalmente reconocidos de la población mayoritariamente cristiana, incluso en algunas partes de Europa.
El símbolo de la Cruz
Balestrero concluyó su intervención con una reflexión, a la vez simbólica y profundamente concreta: la Cruz. «Está formada por dos líneas que se entrecruzan: la vertical representa la apertura del hombre a la trascendencia, mientras que la horizontal simboliza la conexión del hombre con los demás. Los ataques a la dimensión vertical buscan romper la relación entre la conciencia y Dios, confinando la fe al silencio. Los ataques a la dimensión horizontal ocurren cuando los cristianos son perseguidos, lo que priva a la persona humana de su capacidad innata de responder libremente a la llamada de la verdad».
