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“Benedicto XVI se dejó humillar”: El cardenal Sarah, sobre los límites de Francisco a la misa en latín

“Muchos sacerdotes dan testimonio de que el descubrimiento de la forma extraordinaria les ha ayudado a celebrar mejor", afirma el exprefecto del Dicasterio para el Culto Divino, y estandarte de los grupos tradicionalistas, que carga contra el decreto de Bergoglio

Cardenal Sarah

“No me pareció una decisión sabia ni respetuosa. Pero Benedicto, un hombre tan manso como un cordero, se dejó humillar y, así, en silencio y oración, ofreció su sufrimiento a Dios, para identificarse mejor con el dolor de Cristo por su Iglesia y purificarla”.

De esta manera contextualiza el cardenal Robert Sarah la publicación, en 2021, del motu proprio Traditionis custodes, del papa Francisco, “mientras el Pontífice Emérito aún vivía”, remarca quien fuera prefecto del Dicasterio para el Culto Divino en una entrevista con Il Giornale.

Cuando el sucesor de ambos en la cátedra de Pedro, León XIV, acaba de reivindicar la refoma litúrgica conciliar, remarcando, además, que había sido una necesidad expresada por los anteriores pontífices a lo largo del siglo XX, el purpurado guineano, de 81 años, reivindica la celebración de la misa en latín y crítica las limitaciones impuestas.

El cardenal Sarah, en una visita al Papa emérito

“Muchos sacerdotes dan testimonio de que el descubrimiento de la forma extraordinaria les ha ayudado a celebrar mejor. Creo que la intención de Benedicto XVI era también profundamente humilde y democrática: asegurar su mayor difusión posible para permitir que el pueblo de Dios, a lo largo de las décadas, eligiera la forma que mejor se correspondiera con la práctica de su fe”, señala en alusión a la liberación que había puesto en marcha el papa Ratzinger. “Pero todo esto fue truncado por Traditionis custodes”, afirma categórico.

En todo caso, se muestra esperanzado en su pervivencia, dado que, como señala en Il Giornale, “el acceso a formas rituales reconocidas que han existido durante siglos jamás podrá limitarse artificialmente mediante decretos. Si un rito no contribuyera a la fe, desaparecería por sí solo; si, por el contrario, la preserva y la promueve, no debemos limitarlo, pues estaríamos limitando la preservación y la difusión de la fe misma”.

Cardenal Sarah

En este sentido, añade que la asistencia a misa celebradas en latín “se está extendiendo cada vez más” y apunta que “si la jerarquía es realmente capaz de interpretar los signos de los tiempos actuales —y no los del 68, que aún llegan demasiado tarde—, entonces se podrán abrir espacios para un diálogo fraterno y sereno”.

“Como Iglesia, no podemos atacar a quienes asisten devotamente a Misa simplemente porque prefieren una forma sobre otra: esta es una actitud miope y puramente ideológica, por lo tanto, poco pastoral y anticristiana. Es perjudicial y destructiva para la Iglesia”, concluye el cardenal Sarah, uno de los grandes estandartes de los grupos tradicionalistas.

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