El enfado de los lefebvrianos en Asís: “Incluso los paganos más remotos son bienvenidos, menos los hijos de la Iglesia católica sin concesiones”
El superior lefebvriano del Distrito Italiano pronunció la exhortación de clausura de la peregrinación justo frente a las puertas de la Basílica, en el atrio, donde también se entonó el Credo
“Una vez más, todos son bienvenidos, incluso los paganos más remotos del planeta, pero no aquellos que desean seguir siendo hijos de la Iglesia Apostólica Católica Romana sin concesiones”.
Con este lamento, a las puertas de la basílica de Asís, cuyas puertas no les dejaron franquear, protestaba el superior del Distrito Italiano de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), Gabriele D'Avino, tras la nueva situación creada por la excomunión decretada por el Vaticano del pasado mes de julio.
Tras la pena canónica debido a las ordenaciones episcopales sin mandato pontificio –pese a las advertencias vaticanas– del 1 de julio en Suiza, los miembros de esta organización cismática tienen prohibida la celebración de ceremonias y procesiones en templos y lugares de la Iglesia católica, aunque no se impide su ingreso ni rezo a nivel individual.
De hecho, con motivo de la peregrinación anual a Asís de la rama lefebvriana italiana, el domingo 6 de septiembre, decenas de sus miembros acudieron a la basílica de San Francisco para concluir su viaje con el canto del Credo, pero se les impidió la entrada como comunidad, aunque no así en pequeños grupos de fieles.
Pero la medida no gustó al superior lefebvriano, quien, según informan en su web, “se negó entonces a conceder tal permiso” y “pronunció la exhortación de clausura de la peregrinación justo frente a las puertas de la Basílica”, en el atrio, donde también se entonó el Credo “en testimonio público de la fe católica”.
“El 27 de octubre de 2026” –recordó Gabriele D'Avino– “los miembros y representantes de todas las religiones falsas, desde las denominaciones protestantes hasta el islam, desde el judaísmo hasta las creencias orientales y animistas, orarán públicamente en las iglesias de la ciudad de Asís”.
Sin embargo, enfatizó –acusando el golpe del nuevo portazo a la FSSPX, tras los de Francia o Austria–, “una vez más, todos son bienvenidos, incluso los paganos más remotos del planeta, pero no aquellos que desean seguir siendo hijos de la Iglesia Apostólica Católica Romana sin concesiones”.