León XIV, al PPE: "Buscar la unidad, no el conflicto que conduce a la destrucción"
El Pontífice recibe en audiencia en la Sala Clementina del Palacio Apostólico a unos 190 representantes del Partido Popular Europeo y les invita a situar la relación con las personas en el centro de su compromiso
(Daniele Piccini – Vatican News).- «La unidad siempre es superior al conflicto». Leone XIV cita esta «hermosa y sencilla expresión» del papa Francisco para reafirmar la misión de la política, que, si se orienta al «bien común», puede representar la «forma más elevada de caridad». Lo hace al recibir en audiencia, esta mañana del 25 de abril, en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, a los 190 parlamentarios del Partido Popular Europeo (PPE). Buscar la unidad —este es el núcleo del discurso del Papa— es una actitud que permite ver en los demás su «profunda dignidad» y crear «algo nuevo y constructivo», yendo «más allá de la superficie del conflicto», que al poner de relieve las «divergencias» conduce a la «afirmación del poder» y «conduce finalmente a la destrucción».
Europa, un proyecto basado en la unidad
El Pontífice, en su discurso pronunciado en inglés, se mostró «encantado» de continuar con los encuentros con los representantes del PPE, ya mantenidos por sus predecesores: San Juan Pablo II, Benedicto XIV y el Papa Francisco, quien en junio de 2023, al no poder recibirlos por encontrarse ingresado en el Policlínico Gemelli para someterse a una intervención quirúrgica, les escribió un mensaje.
El PPE «toma su inspiración política», como recordó el Papa, de los «padres fundadores de la Europa moderna»: Konrad Adenauer, primer canciller de la República Federal de Alemania; Alcide De Gasperi, estadista y fundador en Italia de la Democracia Cristiana, y Robert Schuman, político francés que, tras la Segunda Guerra Mundial, propuso la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, considerada el primer embrión de la futura Unión Europea. Su objetivo era precisamente la unidad, «promover una cooperación capaz de superar siglos de divisiones».
Los Padres Fundadores estaban animados por su fe personal y consideraban los principios cristianos un factor común y unificador, que podía contribuir a dejar atrás el espíritu revanchista y conflictivo que había llevado a la Segunda Guerra Mundial.
La política es la «forma más elevada de caridad»
La «acción política», argumenta el Obispo de Roma, tiene una «tarea primordial»: tener una «visión amplia del futuro», «sin temer tomar decisiones difíciles» o incluso «impopulares», poniendo a las personas en el centro de su compromiso, considerándolas participantes activos y nunca destinatarios pasivos. Un enfoque que, si se combina con la búsqueda constante del «bien común», puede elevar la política a la «forma más elevada de caridad», como ya subrayaba Pío XI en 1927, en la audiencia concedida a los dirigentes de la Federación Universitaria Católica. Y, por otra parte, un partido que lleva en su nombre la palabra «popular» no puede sino estar orientado hacia las personas, señala el Pontífice.
Vosotros os llamáis Partido Popular Europeo (European People’s Party). El pueblo es el centro de vuestro compromiso y no podéis prescindir de él. El pueblo no es solo un sujeto pasivo, destinatario de las propuestas y decisiones políticas. Está llamado ante todo a ser un sujeto activo, partícipe de toda acción política.
Recrear un tejido de «pueblo»
Una relación entre la política y el pueblo que «en los últimos años», señala León XIV, ha sufrido un deterioro. La «armonía», la «cooperación» y el «compromiso recíproco» se han debilitado. Las tecnologías de la información, con la posibilidad de llegar a los ciudadanos a distancia, no han contribuido al cuidado de esta relación fundamental.
Es necesario recrear un tejido de «pueblo», un contacto personal entre el ciudadano y el diputado, para poder responder eficazmente, a la luz del horizonte ideal, a los problemas concretos de las personas. Recurriendo a una metáfora, podríamos decir que, en la era del «triunfo digital», la acción política auténticamente orientada al bien común requiere un retorno a lo «analógico».
Ser cristianos comprometidos en la política
Precisamente la recuperación de la relación con el pueblo, añade el Pontífice, puede ser el antídoto contra una política «que a menudo grita, se reduce a eslóganes» y, sobre todo, no responde a las «necesidades reales de las personas». Para ello es necesario «redescubrir y abrazar la herencia cristiana de la que procedéis».
Ser cristiano en política no significa ser confesional, sino dejar que el Evangelio ilumine las decisiones que deben tomarse, incluso aquellas que no parecen obtener un consenso fácil. (…) Ser cristiano comprometido con la política requiere tener una mirada realista, que parta de los problemas concretos de las personas.
Una libertad arraigada en la verdad
Esto implica, concluye León XIV, «promover condiciones de trabajo dignas», «ayudar a superar el miedo a formar una familia y tener hijos». Significa «abordar las causas profundas de las migraciones», «teniendo en cuenta las capacidades reales de acogida e integración de los migrantes en la sociedad». Pero también significa afrontar los retos de nuestro tiempo, como el «cuidado de la creación y la inteligencia artificial». Y, sobre todo, promover siempre una libertad «no banalizada», sino «anclada en la verdad»: un principio que se traduce en el compromiso de proteger la libertad religiosa, de pensamiento y de conciencia, «en todo lugar y condición humana».