El Vaticano pide ante la ONU desmantelar las barreras discriminatorias que sufren las mujeres
La Misión Permanente vaticana ante las Naciones Unidas interviene en la 70ª Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer
(Edoardo Giribaldi/Vatican News).- Garantizar el acceso esencial a la justicia y, en consecuencia, derribar todas aquellas barreras que discriminan, causan sufrimiento y socavan la dignidad de las mujeres. Este es el llamamiento realizado por la Misión Permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en el marco de la 70ª Comisión sobre la Condición Jurídica y Social de la Mujer, que se inauguró en el Palacio de Cristal de Nueva York el pasado 9 de marzo y se extenderá hasta mañana, 19 de marzo.
Las dificultades de acceso a la justicia
En su declaración, la delegación vaticana afirmó que las mujeres y las niñas necesitan algo más que la mera «tutela legal formal», sino una intervención más profunda, que examine las causas que las exponen al riesgo, impidiéndoles buscar justicia y, en última instancia, mantener intacta su dignidad. Entre las causas de la falta de acceso a un juicio justo, la Santa Sede ha identificado la pobreza, que conlleva la insuficiencia de recursos para obtener asistencia legal, y la paralela falta de financiamiento y sobrecarga de las organizaciones de defensa gratuita. Además, muchas de las que viven en zonas rurales se enfrentan a dificultades adicionales relacionadas con la falta de transporte y de redes de comunicación confiables. A esto se suma también la posible dificultad de no hablar el idioma mayoritario del país en el que se busca justicia, con el consiguiente desconocimiento de sus propios derechos y, más en general, la dificultad de orientarse en un sistema judicial poco familiar.
Igualdad de recursos y oportunidades
«Un acceso equitativo a la justicia exige también que las hijas reciban los mismos recursos y oportunidades que los hijos varones y que las familias sean entornos sanos y pacíficos para todos», afirmó la delegación vaticana, retomando las palabras pronunciadas por el papa León XIV con motivo del Jubileo de los operadores de justicia, según las cuales la justicia «no puede reducirse a la simple aplicación de la ley o al trabajo de los jueces, ni limitarse a los aspectos procedimentales».
Promover una "cultura de la responsabilidad"
La intervención se centró, por tanto, en la importancia de reconocer y desmantelar las barreras a las que se enfrentan las mujeres, combatiendo la violencia y la discriminación mediante la implementación de una «cultura de la responsabilidad» destinada a prevenir los abusos y garantizar la reparación por las violaciones. El incumplimiento de estos objetivos expone al «riesgo de revictimización y explotación», incluida la trata de personas.
La tragedia de la trata
La delegación vaticana se detuvo en esta lacra, subrayando que las mujeres y las niñas constituyen la mayoría de las víctimas, a menudo con fines de explotación sexual, pero también a través de matrimonios forzados, gestación subrogada y actividades delictivas. En este sentido, es fundamental reforzar los esfuerzos para prevenir, identificar y perseguir a los traficantes.
Garantizar los derechos durante la detención
Al abordar otra cuestión, la Santa Sede pidió un mayor compromiso para promover, para las mujeres acusadas de delitos, las mismas garantías «de un juicio justo, de una representación legal adecuada y de centros de detención seguros, higiénicos y separados por sexo». La delegación vaticana destacó las necesidades especiales en materia de salud y nutrición de las mujeres embarazadas y las madres de recién nacidos, que deben tenerse en cuenta durante la detención. «De conformidad con el derecho internacional, las jóvenes deben recibir cuidados y alojamiento especiales en entornos de detención adecuados a su edad». La intervención concluyó afirmando que la Santa Sede y numerosas instituciones católicas seguirán apoyando estos esfuerzos.