Cordovilla, en la Semana del ITVR, valora como "una gracia de Dios" vivir hoy "una Iglesia en minoría" para "vivir más en conformidad al Señor"

El sacerdote y teólogo Ángel Cordovilla señala en la Semana de la Vida Consagrada que "la Iglesia está llamada a convertirse al Dios humilde y vulnerable, a un Dios kenótico"

Ángel Cordovilla, durante su conferencia
Ángel Cordovilla, durante su conferencia | RD/Captura

"La Iglesia está llamada a convertirse al Dios humilde y vulnerable, a un Dios kenótico. Desde esta lógica tendríamos que asumir como una gracia de Dios la nueva situación histórica que a la Iglesia en el contexto occidental (aunque no sólo) nos toca vivir en la actualidad: una iglesia en minoría, con una pasmosa falta de recursos, en diáspora, con desafección y desprecio".

Lejos del lamento, esta fue una de las claves de la ponencia de Ángel Cordovilla, decano de las facultades de Teología y Derecho Canónico de la Universidad Pontificia Comillas, en la sesión vespertina de la segunda jornada de la 55ª Semana Nacional de la Vida Consagrada, que, organizada por el ITVR ERA bajo el lema “Afrontar la reducción. Caminando y habitando en el desierto”, se celebra en Madrid hasta el sábado11 de abril. 

"Lo hemos vivido porque no nos ha quedado más remedio, pero hay que asumirlo como una situación que nos ayuda a vivir más en conformidad al Señor, «que anunció el evangelio en persecución y pobreza»". Y esto se nota si realmente hacemos de esta nueva situación, que podemos llamar kénosis de la Iglesia, una forma de vida asumida con gozo y alegría que implica seguir una estrategia en la pastoral con unas primacías y algunas renuncias", continuó el sacerdote, que desarrolló su reflexión al hilo de la Carta de San Pablo a los Filipenses, cuya frase “Tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos” (Flp 2,7), le sirvió de título.

Presentación de la conferencia de Ángel Cordovilla
Presentación de la conferencia de Ángel Cordovilla | RD/Captura

"Las situaciones de crisis han de hacernos aguzar el ingenio y la creatividad; hacen que las fuerzas se concentren en lo necesario y en lo decisivo, dejando a un lado aquello que anteriormente nos parecía esencial, pero que en el fondo no lo es", abundó el teólogo en esa parte de la ponencia, haciendo hincapié entonces en que "precisamente en esta situación de gran 'debilidad' institucional en la que vivimos hay que ser audaces para optar por las realidades que son absolutamente esenciales y necesarias para nuestra misión y abandonar otras, que hemos ido adquiriendo a lo largo de los años de manera subsidiaria y secundaria y que ya no tenemos la capacidad para poder mantener y desarrollar".

"Puede que esto nos duela y cause perplejidad porque nos parece que es una pérdida de poder y relevancia –añadió el teólogo salmantino–, pero quizá sea el paso necesario para una Iglesia más apostólica y misionera. Es obvio que hay que saber vivir en este entretiempo en el que poco a poco va desapareciendo una forma histórica de la Iglesia de siglos pasados y se va alumbrando una nueva forma de ella en esta sociedad postsecular y postcristiana", pero insistió Cordovilla en que "este camino tiene que ser vivido espiritualmente como una conformación a la kénosis del Hijo donde se nos revela el misterio de Dios humilde, exceso de ternura".

Asistentes a la Semana del ITVR
Asistentes a la Semana del ITVR | RD/Captura

"¿Ahora bien, en qué consiste esta imitación o conformación a la vida de Cristo? ¿Se trata de una virtud interior del cristiano de vivir las relaciones con los demás desde la humildad y la obediencia? ¿De un camino personal que implica también el abajamiento social? ¿De un cambio estructural que afecta a las organizaciones y estructuras jerárquicas de la sociedad?", se preguntó, concediendo que "probablemente todas estas dimensiones estén en juego".

Lo que sí dejó esbozado el teólogo fue esa "nueva identidad" que extrajo de los últimos estudios de la citada Carta del apóstol. En realidad, "una nueva identidad contracultural alternativa y viable". "Frente a la “carrera honorable” (cursus honrorum) de la sociedad romana, Pablo propone a los cristianos un camino inverso, una “carrera deshonrosa” (cursus pudorum) de identificación con los humildes y los esclavos que finalmente está acreditada por Dios mismo. El apóstol estaría invitando a los cristianos a vivir de una forma distinta en medio de la ciudad. A sr ciudadanos, pero viviendo de forma diferente (cf. Flp 1, 27-30)". 

El sacerdote y teólogo Ángel Cordovilla en la Semana del ITVR
El sacerdote y teólogo Ángel Cordovilla en la Semana del ITVR | RD/Captura

En este sentido, recordó que "frente aquellos ciudadanos que viven desde la búsqueda de honor y gloria, Pablo invita a los cristianos a un camino de humildad y obediencia propia de los esclavos y ante todo de aquel que, por ser el Hijo de Dios, por amor y libremente, se identificó con ellos, el Esclavo que padeció la muerte de cruz".

"Es obvio que la humildad y obediencia son actitudes que han de nacer en el corazón del creyente. No se pueden imponer. Pero la invitación paulina no es solo algo que acontece dentro del corazón del creyente, sino de un comportamiento visible en la polis, contracultural que afecta a la vida diaria".

"No hay nadie que quede fuera de este arco que va desde las entrañas del Padre, hasta la muerte en la cruz; desde lo más alto hasta lo más bajo de la vida humana", indicó el decano. Un camino, añadió Cordovilla, que, "a su vez, ha de convertirse en modelo fundamental de nuestra vida cristiana para que desde el corazón conformado con Cristo, pobre y humilde, seamos capaces de vivir desde la nueva identidad de hijos en su mismo camino de kénosis y abajamiento en medio de la ciudad, como fermento de transformación de las estructuras que justifican y sostienen las desigualdades e injusticias entre los hombres".   

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