En el dibujar de este nuevo diseño se vislumbra una palabra clave: comunidad, entendida como “espacio de vida compartida con arte, ligereza y vida de calidad”
“Hay un clima de representación teatral en la que sin tensión porque aporte novedad, todo va bien mientras cada uno represente su papel”
Para el padre Gonzalo, la salida es la “personalización del valor de la comunidad”. Es decir, “no abordar la comunidad como un espacio de relación profundo, conlleva la desnaturalización de los espacios evangélicos y reduce la comunidad a un grupo humano desmotivado por la inercia, el cansancio y la reiteración”
"Hemos dedicado más energías a salvar estructuras, ajustar fronteras, adecuar ritmos para dialogar con sociedades y gobiernos de las ciudades y países, que al cuidado, el reconocimiento y valoración de las personas”