Antonio Bellella: "La Vida Consagrada no puede dejar que el cierre de casas y el número de funerales nos escriban la agenda"

El religioso claretiano y director del ITVR presenta la 55ª Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, que se celebra en Madrid y online del 8 al 11 de abril

Antonio Bellella
Antonio Bellella | ITVR

Bajo el lema “Afrontar la reducción. Caminando y habitando el desierto”, el Instituto Teológico de Vida Religiosa (ITVR), organiza, del 8 al 11 de abril, una nueva edición de la emblemática Semana Nacional para Institutos de Vida Consagrada, en donde distintos especialistas reflexionarán sobre lo que es "un contexto desafiante" para las congregaciones, "donde su vida y su funcionamiento ordinarios se complican cada vez más", como señala en entrevista con Religión Digital Antonio Bellella, el director del centro.

"Se trata de un asunto poliédrico, cuya cara más visible es la numérica, pero no la única", señala este claretiano, quien recuerda que, "en realidad, estamos ante un fenómeno inscrito en el largo proceso de desaparición de la cristiandad". Y para arrojar luz desde una realidad tan interpelante, las jornadas contarán con las intervenciones de, entre otros, Fernando Vidal, Carmen Yebra, Gonzalo Fernández, María del Carmen Gómez, Ángel Cordovilla o el cardenal Cristóbal López.

Pregunta. “Afrontar la reducción. Caminando y habitando el desierto” es el lema de la 55ª Semana Nacional de los Institutos de Vida Consagrada. La disminución numérica no es una novedad en la realidad de la vida religiosa. ¿Por qué quiere ahora esta Semana “afrontarla”?

Respuesta. Hace poco más de un año, en un foro organizado por los «Misioneros Claretianos al servicio de la Vida Consagrada», la «reducción», o sea, la disminución de miembros con el consiguiente replanteamiento del estilo de vida, las presencias y las actividades, fue considerado uno de los problemas más acuciantes de la vida consagrada en el mundo occidental. Cuantos participamos en dicho foro convinimos en que era necesario estudiar el tema con detención, porque las congregaciones afrontan un contexto desafiante, donde su vida y su funcionamiento ordinarios se complican cada vez más. Se trata de un asunto poliédrico, cuya cara más visible es la numérica, pero no la única. En realidad, estamos ante un fenómeno inscrito en el largo proceso de desaparición de la cristiandad; es importante valorarlo en su justa medida, analizando sus diversas facetas.

P. ¿Desde qué perspectivas se va a abordar en la Semana esta cuestión?

R. La vida consagrada comparte la problemática que viven las comunidades de fe. Es obvio que el hecho religioso y sus manifestaciones se están replanteando. Los obispos de casi todas las conferencias europeas, y algunas americanas, han expresado su preocupación ante el desplome de la práctica religiosa; pero también han apuntado a la fuerza purificadora que encierra el momento en que vivimos.

R. En el caso de la vida consagrada, señalaría tres cuestiones que directa o indirectamente se abordan en la Semana: su modelo de desarrollo, su configuración específica en el mundo actual y su encaje teológico con el resto de las realidades eclesiales. Está claro que los consagrados no podemos dejar que el cierre de casas y el número de funerales nos escriban la agenda. No solo estamos invitados a ser proactivos, sino también a buscar en nuestra tradición espiritual, teológica y organizativa elementos que nos ayuden a ser creativos y valientes, para servir mejor al Evangelio aquí y ahora.

P. ¿Cómo se va a poder seguir esta Semana? ¿Sólo presencial o también por streaming?

R. Este es el quinto año en que la Semana de Vida Consagrada se celebra simultáneamente en dos grandes salones: el presencial y el virtual. Ello permite que también las comunidades monásticas, las personas en otros países y continentes, y los religiosos con problemas de salud puedan participar en el evento.

R. Es verdad que el acontecimiento presencial ya no es tan multitudinario como en otro tiempo, pero el número de asistentes es en realidad mayor. La inscripción online permite, además, abrir el enlace en cualquier momento, convirtiendo cada conferencia de la Semana en sesiones de formación permanente.

La interacción del Instituto Teológico de Vida Religiosa con el conjunto de la vida consagrada ha encontrado en la celebración de la Semana un espacio privilegiado.

P. Tras más de medio siglo de existencia de estas Semanas, ¿perciben de alguna manera cómo han influido en el caminar de la Vida Consagrada en España? ¿Quizás también en la de América Latina, ahora que se puede seguir de manera online?

La interacción del Instituto Teológico de Vida Religiosa con el conjunto de la vida consagrada ha encontrado en la celebración de la Semana un espacio privilegiado. La Semana ha abordado siempre cuestiones que emergían en la escucha atenta y activa de las personas consagradas, y éstas se han nutrido personal y formativamente con el serio trabajo de los ponentes.

El enriquecimiento mutuo ha sido indudable, pues la retroalimentación lleva décadas funcionando. Por otra parte, el carácter interdisciplinar de los contenidos y la variedad de los conferenciantes ha creado una red invisible de relaciones que las congregaciones han sabido aprovechar para iluminar sus procesos, completar su formación y asesorarse en sus discernimientos. La Semana nunca ha acabado con la sesión conclusiva.

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