Cuatro décadas de deriva sectaria y 1.500 casos de abusos físicos en las benedictinas del Sagrado Corazón de Montmartre
Es uno de los focos de peregrinación de los millones de turistas que cada año se acercan a París, pero, entre sus muros, se afianzó durante cuatro décadas un sistema de “control”
Es uno de los focos de peregrinación de los millones de turistas que cada año se acercan a París, pero, en sus inmediaciones, se afianzó durante al menos cuatro décadas un sistema de “control” con casi 1.500 casos de abusos físicos a hermanas benedictinas del Sagrado Corazón de Montmartre.
La noticia no es nueva, pero ayer la cuantificó un informe de 142 páginas encargado por la congregación a una comisión independiente cuando empezaron a aflorar los primeros casos, en 2023. Fruto de esta investigación, para la que se han recogido testimonios de 114 hermanas, la mayoría de las cuales siguen en activo, y que abarca el período comprendido entre 1969 y 2012, se han detectado 1489 casos de abusos físicos –no hay indicios de abusos sexuales– fruto de un sistema puesto en marcha por la exsuperiora, Madre Marie Agnès, fallecida en 2016, caracterizado por una “autoridad excesiva e inapropiada” y una “clara desviación en todos los ámbitos”.
Estructura de tipo narcisista pervertido
Según el informe, la Madre Marie Agnès, con la ayuda otras dos religiosas, identificó las debilidades de las hermanas, a las que vigilaba, acosaba y manipulaba en “una estructura de tipo narcisista pervertido”. "El espionaje, la incitación a la denuncia y el chantaje están presentes en todos los prioratos y santuarios”, relata el informe, que habla de “un contexto claramente marcado por una deriva sectaria”, como informa el diario francés Liberation.
Igualmente, la congregación “tomó el control de los bienes de las hermanas desde el postulantado” y, a veces, según la misma fuente, con “cuentas bancarias y cajas de ahorro vaciadas, herencias confiscadas por el trío dirigente, con un estilo de vida lujoso marcado por vacaciones en la Riviera Francesa o inversiones inmobiliarias en los alrededores de Vernon (Normandía)”.
El informe emite 58 recomendaciones, pide medidas correctivas, como indemnizaciones y reembolsos económicos, así como el reconocimiento oficial por parte de la Iglesia, dado que la Archidiócesis de París, señala en su información el diario galo, “no ha ejercido plenamente su papel de vigilancia”.
Con todo, también se da cuenta de que, gracias a “cambios significativos” llevados a cabo desde 2014, la congregación “ha vuelto ahora a un funcionamiento normal, aunque todavía frágil”.