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León XIV: el testimonio benedictino es un don profético para nuestra época

El Papa recibió a los participantes del Simposio de la Communio Internationalis Benedictinarum. El Pontífice destacó la contribución de los benedictinos a la comunión y la paz, y agradeció la «presencia humilde y silenciosa» de las comunidades monásticas

León XIV, con los benedictinos | Vatican Media

(Thulio Fonseca, Vatican News).- Los participantes del Simposio de la Communio Internationalis Benedictinarum (CIB) fueron recibidos por el Papa León XIV en el Vaticano, este sábado, 12 de septiembre. Creada en 2001 como una estructura de enlace entre las diferentes congregaciones femeninas de la familia benedictina, la organización reúne a unas 13 mil monjas que siguen la Regla de San Benito. Al recordar los 25 años de actuación de la CIB, el Pontífice destacó la importancia del camino de comunión y coordinación iniciado por el Papa León XIII y posteriormente impulsado por el Concilio Vaticano II. Se trata, afirmó, de una experiencia de “sinodalidad espiritual que transforma la singularidad de cada persona en un tesoro para todos”.

Enraizados en Cristo

León XIV recordó sus recientes visitas, como peregrino, a los monasterios de Subiaco y Montecasino, lugares profundamente vinculados a la historia de San Benito. Contemplando los frutos del carisma benedictino, el Papa comparó su crecimiento con la pequeña semilla que se transforma en un gran árbol:

“Como monjas provenientes de tantos países diferentes, los esfuerzos que ustedes realizan para estar cada vez más profundamente enraizadas en Cristo y para ser su testimonio vivo y orante en toda la tierra constituyen un gran signo y un don profético. Esto es especialmente necesario en nuestro tiempo, marcado por la sed de vida auténtica, de comunión y de paz”.

Encuentro de los benedictinos con el Papa | Vatican Media

Una presencia humilde y silenciosa

El Papa también evocó a San Pablo VI, quien presentó a San Benito y a sus discípulos como aquellos que, por medio de la oración, el estudio y el trabajo, difundieron la civilización y los valores espirituales, contribuyendo a construir la unidad entre pueblos y naciones. León XIV elogió además el proyecto de formación dedicado a las monjas benedictinas, realizado en Roma y también por medio de las herramientas digitales. Al concluir, expresó su gratitud:

“Mis queridas hermanas, les agradezco por lo que son y por todo lo que hacen. Gracias por sus oraciones, por su presencia humilde y silenciosa, por la ofrenda cotidiana y escondida de sus vidas, así como por la orientación espiritual, la reflexión teológica y los valores comunitarios que viven e irradian. Los animo a perseverar, como personas consagradas, en el compromiso con la comunión y les concedo, de corazón, a todos ustedes mi bendición".

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