Argüello: "La visita del Papa nos ayudará a pensar que una democracia necesita algo más que periodos de cuatro años"
"En la Iglesia sentimos un dolor y una responsabilidad especial ante las víctimas que se han producido en nuestro ámbito, por eso hemos dado en estos años diversos pasos, nunca suficientes, por el dolor escandaloso provocado por este tema", señaló el presidente de la CEE durante un desayuno en el Nueva Economía Fórum
Todo Madrid quiso acompañar al presidente de la CEE, Luis Argüello, en el desayuno del Nueva Economía Fórum, en el que presentó las claves del viaje del Papa a España. Representantes de todos los partidos políticos (con una especial presencia de Vox en la mesa presidencial, muy cerca de los responsables de las ONG que trabajan con migrantes, por cierto), empresarios, pocos eclesiásticos, la verdad.
Presentó el acto el alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, quien trazó un perfil del invitado, y defendió la capacidad de la capital de España para organizar el evento. “Los tiempos para la Iglesia no son fáciles”, lamentó el alcalde, quien instó que “no podemos excluir a la Iglesia del debate público, recluirla a las sacristías”.
“Es necesario que la Iglesia tenga mensaje y voz propia en los debates (…). La Iglesia no es una ONG, es cierta la ingente labor que hace la Iglesia, pero no es menos cierto que su labor llega por el mensaje del Evangelio”, asomó Martínez Almeida, quien aseguró que “nos sentimos orgullosos de recibir al Papa en Madrid. Estamos entusiasmados”. “El Papa es una brújula moral imprescindible”, culminó el alcalde, instando a que “no patrimonialicemos la visita del Papa, aprovechemos la visita para fortalecernos como sociedad”.
“El alcalde de Madrid es un buen predicador”, comenzó Argüello, quien calificó a Prevost como “una referencia moral”. “Hay una sed de la palabra del papa”, aseveró el arzobispo de Valladolid, quien pidió “alzar la mirada para salir de las endogamias, de los pequeños corros, de este riesgo que tienen nuestras sociedades: afirmar demasiado las pequeñas identidades”.
La Iglesia, "un pueblo entre los pueblos"
Para entender a León XIV, Argüello destacó su lengua materna, el inglés, su idioma adoptado, el castellano, y su condición de agustino. “Hoy, quince siglos después, estamos aprendiendo un nuevo coloquio entre Iglesia y sociedad”, subrayó el arzobispo, quien admitió que “a la Iglesia nos está costando descubrir que somos un pueblo entre los pueblos”. “Tengo la impresión de que León XIV nos va a ayudar a anunciar a Jesucristo, a pensar en la acogida, que genera comunión”, añadió. Una comunión “misteriosa”, en la mirada de la cruz, con la imagen de la Torre de Jesús culminada en la Sagrada Familia, que obliga a “alzar la mirada”.
Es un “referente mundial de un mundo preocupado por las guerras”, señaló Argüello, refiriéndose al desencuentro “en inglés” entre el Papa y Trump. En nuestro país, la visita también corre el riesgo de convertirse en un campo de batalla ideológico y político. El presidente de la CEE no eludió la pregunta, aunque quiso elevar “la polaridad” al debate de las ideas más profundas.
“No nos miremos demasiado al ombligo. Los problemas de la democracia española son similares a los de la mayoría de las democracias liberales… se les acota su reserva de fundamento ético. (…) Quizá por el relativismo moral, con el riesgo de caer en el positivismo jurídico”. Y es que, para Argüello, “el respeto a las instituciones se debilita” y “cuando llegan asuntos complicados, hace falta buscar las referencias, y si las referencias de tipo ético-espiritual no aparecen, el riesgo de que los positivismos se transformen en autocracias es alto”.
En este sentido, y tras una ofuscada referencia a la Escuela de Salamanca y el descubrimiento de América, el presidente de la CEE insistió en la necesidad de “alzar la mirada” para escuchar al pontífice. “Tengo la impresión de que la visita del Papa nos ayudará a pensar que una democracia necesita algo más que periodos de cuatro años”, instando a “revisar sus fundamentos, y no mirar solo por los intereses demoscópicos y electoralistas”.
“El viaje apostólico es un viaje a España, que se realiza en cinco diócesis”, aclaró Argüello. “España y sus territorios, en sus iglesias locales”, trazó, diferenciando la “agenda pública”, ya conocida, y “la agenda del Papa”, en la que podría incluirse un encuentro con las víctimas de abusos. “Es una posibilidad, este tipo de encuentros se hacen públicos a posteriori. No cabe duda de que en la Iglesia sentimos un dolor y una responsabilidad especial ante las víctimas que se han producido en nuestro ámbito, por eso hemos dado en estos años diversos pasos, nunca suficientes, por el dolor escandaloso provocado por este tema”. Ante la atenta mirada de Gabilondo, Argüello pidió que “no haya unas víctimas de primera, y otras de segunda”.
Sobre la vuelta a lo religioso, Argüello incidió en que se produce “un alejamiento y una disminución de los números eclesiales (bautismos, bodas ….)”. “Hoy hay una situación de estabilización en la participación en la Eucaristía del domingo, pero también una realidad fuerte de búsqueda”, explicó el presidente de la CEE, que también apuntó que "también en España ha habido un incremento de bautismos de adultos".. ¿Por qué? “Porque quienes más viven la incertidumbre de un mundo en cambio, de una propuesta de sexualidad desquiciada, que en sí misma lleva un germen de agresividad, son los jóvenes. Diría más: especialmente las jóvenes”. Ahí, incidió Argüello, se sitúan las búsquedas. Algunas preocupantes, con el “consumo normalizado y generalizado de sustancias”.
Los "gurús" espirituales, también en la Iglesia
“Las búsquedas de espiritualidad son peligrosas, porque ante una situación de fragilidad, aparecen gurús espirituales. Algunas propuestas también pasan en el interior de la Iglesia, que manipulan la conciencia”, admitió, aunque sí resaltó que “hay una búsqueda. Y hay acercamientos a la Iglesia y a Jesucristo”. Especialmente con la música y las emociones, de un lado, y con la acción social, del otro. “Son puertas de entrada, nosotros deseamos enseñar la casa entera”. Por eso, “hemos dicho: Qué bien la emoción, pero acompañemos la emoción en virtud”, y la caridad. En todo caso, “bienvenidos”.
Volviendo a la preparación de la visita, Argüello subrayó que "me estoy encontrando alegría", porque "tenemos necesidad de pueblo". Medio en broma, medio en serio, profetizó que "si ganamos el Mundial nos abrazaremos por las calles". "Poque necesitamos pueblo, aunque no siempre una nación es una comunidad política". El abrazo de un pueblo y la "conciencia de nación" son situaciones, para el arzobispo de Valladolid, "prepolíticas". Con todo, el riesgo de que sean malinterpretadas sus palabras, y las del Papa, son altas. "Pero eso forma parte de la vida". "Deseamos que la visita del Papa sea una gran ocasión para la Iglesia de alzar la mirad, y no obsesionarnos con nuestras propias situaciones, que en el fondo son clericales, tanto de los curas como de los laicos, que no es menor".
Si sobra dinero, para los pobres
En cuanto al coste y los 'beneficios' a los grandes donantes, Argüello admitió que "un viaje así supone un desafío de todo tipo: logístico, de movilización, de megafonía, pantallas, escenarios...". Tras agradecer a todas las administraciones públicas la "disponibilidad tan grande para colaborar", abriendo la puerta a donaciones, económicas y en especie, Argüello aseguró "rendición de cuentas". "La relevancia será mayor que el dinero invertido", subrayó, añadiendo que "la Iglesia católica también va a contribuir" a través de colectas y donativos. Y con una promesa: "Si se recibe más dinero del que se gasta, este dinero será empleado en las obras sociales que este viaje va a subrayar de una manera especial".
El drama de la migración, y de los pobres, también fue objeto de las preguntas al presidente de la CEE. "No hay posturas irreconciliables con nadie", contestó, en referencia a la relación de la Iglesia con Vox. "Nuestro mundo es un mundo global en trance de constituirse en un mundo multipolar. No podemos dejar de decir que por las reglas de juego y las situaciones de unos y otros, hay lugares en los que se está diciendo a la gente: Sal, y otros, como el nuestro, en el que se está diciendo a la gente: Ven", explicó.
Sobre Vox: "No es verdad una lectura parcial de que la caridad bien entendida comienza con uno mismo, y no es legítimo hacer trampas por el pan de los hijos. En el movimiento MAGA hay una lectura del 'ordo amoris' para pdoer decir America First o 'prioridad nacional'"
¿Qué es lo que la Iglesia dice? Argüello echó mano de las palabras de León XIV en su regreso de África, en el sentido de mirar "en qué medidas colaboramos en las causas que provocan que la gente salga". "Hay que plantearse las causas, pero lo cierto es que los flujos migratorios suceden. El Estado tiene derecho a regularlos. Una vez que las personas han llegado, tenemos un deber que brota de la sagrada dignidad de cada vida, que debe de movilizarnos. Esta es la cuestión". Este, para el presidente de la CEE, "es un asunto mayor", para que "el Estado español, solo no puede, y precisa hacerlo, cuando menos, en la Unión Europea".
Aquí, el presidente de la CEE lanzó una andanada contra la ultraderecha. "Hay una reflexión que se hace desde Estados Unidos y que quizá, aquí, Vox acoge. Es el 'ordo amoris'", plantó Argüello. "No es verdad una lectura parcial de que la caridad bien entendida comienza con uno mismo, y no es legítimo hacer trampas por el pan de los hijos. En el movimiento MAGA hay una lectura del 'ordo amoris' para poder decir America First o 'prioridad nacional'", trazó, planteando su total disposición para hablar con todos.
Telepredicadores e ideologías
También se preguntó al prelado sobre el 'Festival de la esperanza', que protagonizará en Madrid Franklin Graham, hijo del histórico predicador Bill Graham, muy cercano a Trump, en lo que algunos ven una suerte de 'contraprogramación' del viaje del Papa. Para Argüello, "hay formas de expresión en las relaciones ecuménicas que, desde el tronco evangélico pentecostal, surgen montones de propuestas distintas, en el que propuestas meramente ideológicas, es grande".
"Los católicos también tenemos el riesgo del pelagianismo, pero en la otra orilla existe este otro riesgo", advirtiendo de "los riesgos de otro tipo de desembardo de dos teologías dominantes en América. Una, la teología de la descolonización, que cuestiona toda la presencia evangelizadora de España en América (...). La otra, la teología de la prosperidad, que enlaza bien con el capitalismo, por un tipo de evangelización que te vaya bien con el dinero".
"Este tipo de corrientes nos preocupa", aseveró. "Enseñemos la casa entera", repitió. Porque "en ese barco pueden llegar algunos virus", dijo, en una fallida comparación con el crucero del hantavirus.
