Cobo: Con el Papa "hemos ganado en unidad, confianza e identidad como Iglesia"
Tras la visita de León XIV, el arzobispo de Madrid analiza en 'Alfa y Omega' lo vivido y cómo la presencia del Santo Padre puede ayudar en el futuro de la Iglesia en España y en Madrid. Muchos «perderán el miedo a dialogar con la Iglesia, porque la Iglesia no tiene miedo a hacerlo con nadie»
(Luis Miguel Modino/ Alfa y Omega).-
Pregunta.Ha insistido en que la visita del Papa León XIV debería ser vista como un proceso y no un evento. ¿Qué procesos cree que ha puesto en marcha?
Respuesta. La visita y todo su proceso se ha preparado, nada ha sido improvisado. Todo lo sucedido nos ha desbordado, pero no es un fenómeno espontáneo, se ha preparado con tiempo y se ha motivado. Aparte de situarse como Papa y darnos una identidad tanto eclesial como diocesana, ha abierto espacios de trabajo.
R. Ha dado pistas sobre la presencia de la Iglesia en el mundo del sufrimiento y de la caridad. Y además con ese estilo con el que se presentó el encuentro en CEDIA, de una forma muy armoniosa. No cada uno por su parte, sino todos juntos, trabajar juntos en la misma misión. En la vigilia de jóvenes, desde las realidades que hay y las preguntas que se le hicieron, en las respuestas ya dio pistas de trabajo con la gente joven en el futuro, cómo responder a la realidad del mundo juvenil.
R. En la Misa nos ha dado una visión general de la Iglesia sobre cómo situarse en medio del mundo y en medio de una ciudad. Ha mostrado, uniéndolo con el discurso que luego dio en el Parlamento, la síntesis entre Iglesia, ciudadanía y democracia. Cómo situar la Iglesia en medio del mundo, sin condenas y sin enfrentamientos, sino en un diálogo con la Política, con mayúsculas. El resto de las pistas que ha dado el Papa ha sido como ir respondiendo a las realidades concretas. Todos estos discursos hay que trabajarlos con los mismos grupos con los que hemos empezado y ver qué recepción podemos ir teniendo.
P.Una de las frases que más ha quedado en la mente de muchos es cuando dijo que «la Iglesia de Madrid ha hecho un golazo para siempre». ¿Qué ha descubierto el Papa en la Iglesia de Madrid para poder decir eso?
R. La visita en Madrid ha ido in crescendo. Él tenía datos, noticias de cómo es la Iglesia de Madrid. Quiso venir a la Iglesia en Madrid porque la conocía. Pero aparte del conocimiento racional, se ha encontrado con un conocimiento experiencial y desbordante. Hemos marcado un antes y un después, nos hemos conocido más a nosotros mismos, hemos perdido muchos miedos también. La Iglesia se ha situado de una forma nueva en la sociedad, quizá menos beligerante, más amable. Y ha perdido el miedo a estar presente en medio del mundo.
El Pontífice con el arzobispo de Madrid en la Nunciatura. Foto cedida por el cardenal José Cobo.
P.¿Y qué es lo que la Iglesia de Madrid ha descubierto en el Papa? ¿Cuál es la novedad que queda para la Iglesia de Madrid a partir de la figura de León XIV?
R. Es lo que es el Papa. Lo primero que hace es confirmar en la fe y reforzar la unidad. La Iglesia de Madrid ha descubierto que, en una Iglesia grande, plural, con una diversidad espectacular, hay puntos de unión. Y que la diocesanidad, la eclesialidad, se vive en referencia a puntos concretos como son Jesucristo, la Iglesia y el Papa, que es el que lo ha venido a decir. Hemos ganado en unidad, en confianza y en identidad como Iglesia.
P.La sociedad española ha reaccionado positivamente a un viaje que ha ido mucho más allá de los muros de la Iglesia. ¿Puede ayudar a cambiar la relación de muchos alejados con la Iglesia?
R. Este viaje ha enmarcado una situación que ya estábamos trabajando. Este diálogo no se improvisa, sino que ya viene de lejos, enmarca la situación y la relación de la Iglesia con mucha gente. Puede haber gente alejada que ha visto que no somos extraterrestres, que no estamos encapsulados, sino que una de las funciones de la Iglesia es entrar en diálogo con todas las realidades de nuestro mundo. Sin miedo, haciendo propuestas, sin ningún complejo, sino para entrar en conversación. Esto se ha trabajado y se seguirá trabajando, y de alguna forma se ha visibilizado. Hay mucha gente que perderá el miedo a entrar en diálogo con la Iglesia, porque la Iglesia no tiene miedo a hacerlo con nadie.
El Papa León XIV junto al arzobispo de Madrid José Cobo durante un encuentro con los voluntarios que han colaborado en este viaje, en el IFEMA. Foto: EFE / Javier Lizón.
P.Personalmente, ¿cuál ha sido el momento más significativo? ¿Qué ha sido lo que más le ha marcado de la visita?
R. Los momentos de encuentro con el Papa han sido una oportunidad de ir contrastando lo que estábamos leyendo y lo que veíamos. Le ha marcado mucho y fue impresionante la entrada en el Bernabéu. Del silencio de los pasillos a encontrarse con aquella aclamación de un estadio entero al Papa. Aquello le conmovió y se vio en las imágenes cómo estaba francamente emocionado. Ver a toda una Iglesia aclamándole a una. El Papa está acostumbrado en la plaza de San Pedro, pero es más horizontal y es más difusa. El Bernabéu es más envolvente. Y al entrar en esa experiencia tan envolvente, captó el cariño y la presencia de una Iglesia que aclamaba al sucesor de Pedro.
P.Un momento diferente fue el encuentro Tejer redes, algo que ya se venía haciendo. ¿Cómo seguir tejiendo redes y construyendo puentes con los diferentes ámbitos de la sociedad?
R. Los puentes y las redes no se tejen impersonal ni genéricamente. El mundo, la economía y la política se cambian persona a persona. Es una conexión desde los vínculos personales con todo el mundo. La Iglesia, gracias a Dios, tiene una capilaridad muy fuerte en nuestro mundo. Podemos seguir estableciendo vínculos con personas concretas y esa es nuestra fortaleza. En el futuro, ya que hemos empezado tejiendo redes y creando vínculos con personas concretas, tanto de las universidades, como de la economía, de la política, del deporte y del arte, seguir trabajando con ellos. Nos hemos reunido con algunos de ellos hace meses. Con otros hace años; y ahora continuaremos.
R. La Iglesia va a poner la mesa para que gente diversa se siente y hable. En las pistas que ha dado el Papa en cada uno de los encuentros ya hay contenido suficiente como para que se desgrane, se analice y se vea cómo es desarrollable ahora.
El Papa León XVI junto al cardenal y arzobispo de Madrid, José Cobo, ante las 18 primeras piedras de las nuevas iglesias de Madrid. Foto: Europa Press / Eduardo Parra.
P.Varias veces el Papa habló de derribar murallas, de salir de los grupos cerrados. ¿Cuáles son las murallas que hoy se detectan en la Iglesia de Madrid?
R. En la Iglesia de Madrid, al ser grande y tener mucha gente, tenemos el muro de la autosuficiencia, de la autorreferencialidad, tanto en las parroquias como en los colegios, movimientos, asociaciones. Cada uno tiende a defenderse a sí mismo, y eso a veces nos hace perder la identidad común, que es la que ha traído el Papa y la que hemos descubierto estos días especialmente. A veces estamos más pendientes de defender la identidad y la supervivencia de cada uno que la misión general que tenemos.
R. La venida del Papa también nos ha puesto la mirada fuera de cada uno de los grupos, de las parroquias, movimientos, asociaciones o colegios. Es decir, tenéis un campo de trabajo que está más allá de vosotros y os necesitáis unos a otros para ir caminando. Y eso lo hemos empezado a percibir con esta visita.
P.La polarización está presente en la sociedad a nivel global, algo en lo que el Papa ha insistido. Después del discurso en el Congreso y de la reacción de los parlamentarios, ¿cómo pueden ayudar esa intervención y la visita a que la polarización pueda ir menguando?
R. Eso depende de las opciones de cada persona, partido y grupo. El Papa consiguió algo que nadie había conseguido en estos tiempos, que todos aplaudiesen lo mismo. No aplaudieron lo que le interesaba a cada uno, aplaudieron un discurso. Fueron capaces de aplaudir algo global y, por encima del partidismo y de las pequeñas coincidencias o divergencias, aplaudir a alguien que hablaba de política y de un nuevo marco ético para la democracia y para la política.
R. La polarización está ahí, pero debemos reconocer que nuestros políticos tienen derecho a aplaudir juntos, cosa que a veces les negamos, pues la misma polarización nos lo impide. Aplaudieron juntos un discurso porque hablaba de Política con mayúscula, no hablaba de políticas. Un discurso bien hecho y que hablaba de los fundamentos de la democracia. Y aplaudieron juntos porque necesitamos, en medio de tanta convulsión, discursos así y gente que nos ayude a ver dónde están los horizontes, dónde podemos coincidir.
P.Junto con ese discurso en el Congreso, también los del puerto de Arguineguín y de Tenerife tuvieron un fuerte calado político. ¿Le preocupa el riesgo de que algunos intenten reducir el mensaje a una lectura partidista?
R. Sí, pero el Papa, si leemos bien el discurso, no se deja meter en partidismos. El tono o la palabra más mencionada, aparte de Dios y la llamada de Dios, ha sido la dignidad humana. Es como el cantus firmus de todo el viaje. Lo que más ha repetido es el cómo desglosar y cómo defender la dignidad humana como algo incluso predemocrático en sí mismo. Y en las islas Canarias ese ha sido el discurso continuo. Que alguien se lo quiera apropiar, sí; pero es que la dignidad humana está antes que las apropiaciones.
R. Aparte de hablar de la dignidad humana, ha hablado de la vinculación entre la fe y el hermano que necesita ayuda, el vulnerable. Aquello de que quien se arrodilla ante Jesucristo se tiene que arrodillar ante el hermano. No se entiende esa diferenciación. Ha sido un poner las cosas en su sitio sobre dónde está la dignidad, dónde está Dios y dónde está la propuesta cristiana. Cada uno puede ahora coger la obra de arte y quedarse un trozo, pero está troceando una obra de arte. El Papa ha dado todo un discurso y toda una doctrina que ya venía desde antes, pero ha sabido releerla y plantearla desde las realidades concretas. No es lo mismo hablar de la dignidad humana desde un despacho que desde Arguineguín.
P.El Santo Padre dijo que la dignidad humana no se pierde cuando se traspasa una frontera. En un país donde los inmigrantes son cada vez más numerosos y van ocupando puestos de mayor responsabilidad en la vida social y eclesial, ¿cómo ayudar a entender que esa dignidad humana es de todos?
R. No podemos hacer colectivos, estereotipos ni etiquetas. Se trata de mirar a cada persona donde está, que necesita ser entendida como persona y reconocida como tal. La incorporación es persona a persona. Cada persona tiene una realidad, una historia, es una oportunidad y así tendremos que mirarlo.
R. Los flujos migratorios, las legislaciones, eso es una visión general; pero el Papa cuando ha venido aquí ha hablado de las personas que están y las que están llegando. Ha dicho que no se puede tratar a una persona como un número, sino que hay que reconocer la dignidad de aquel que se está salvando. Ha tenido muchísimos encuentros con migrantes, en todos los lugares, y se trata de que no podemos dejar de mirar persona a persona. No se puede legislar, no se pueden marcar planes ni proyectos de futuro sin tener en cuenta a cada una de las personas.
El Papa León XIV, con el cardenal Cobo y el obispo Ravelli, durante la oración y homenaje a la Virgen de la Almudena, en la catedral. Foto: Europa Press / A. Pérez Meca.
P.El Papa inició su visita pastoral en Madrid por CEDIA. ¿Esa presencia junto a la pastoral social supone un desafío todavía mayor para que la Iglesia siga mirando esas periferias humanas, a los más pobres, de forma especial?
R. La entrada por CEDIA fue un acto de fe, una confesión de fe. Todos, al ver al Papa allí, confesamos que Jesucristo está entre los más pobres y que tenemos el reto de reconocerlo y de estar ahí. No solo de ayudarlos, sino de reconocer que Jesucristo entra por Belén, decía yo. Es entrar y reconocer a los más vulnerables como el lugar normal de la Iglesia, donde se genera Iglesia y por donde la Iglesia crece. El Papa lo dijo en su discurso.
P.Quien no conocía al Papa, sobre todo quien no es de Iglesia, ¿cuál cree que es el rasgo que más le ha sorprendido?
R. Por un lado, la serenidad del Papa al afrontar las cosas, su autoridad moral. También la capacidad de hablar a todos y de que todos lo entiendan sin ofender a nadie.
P.En el primer año de pontificado se han hecho comparaciones entre los Papas León XIV y Francisco. Este viaje ha mostrado elementos de Francisco, sobre todo en los discursos, y una forma de ser diferente. ¿Qué continuidad y qué novedades percibe entre ambos?
R. Cada Papa es cada Papa, no tienen nada que ver uno con otro. Sin embargo, se ensamblan. Este Papa asume profundamente la línea de Evangelii gaudium. No hay más que leerse esa exhortación para ver que todas las grandes líneas las acoge perfectamente. También los grandes procesos que ha empezado el Papa Francisco tanto de reforma de la Curia, como de proyección social a través de los grandes retos del mundo. Ya lo apuntó con el tema de la inteligencia artificial y de la migración, pero él lo ha anidado y lo ha fijado un poco más cogiendo todo en el estilo sinodal, que ya el Papa Francisco subrayó. Ha cogido toda esa herramienta y la ha hecho nueva con un estilo nuevo, más sencillo y pausado. Francisco era un hombre como muy explosivo. León XIV es más sereno, es más recatado y en ese estilo va haciendo todas las cosas. Pero las grandes líneas las ha recogido en Magnífica humanitas. Ha sacado los temas principales de Evangelii gaudium, los va a continuar, pero con un estilo nuevo.
P.¿Cuál cree que ha sido el gran éxito del viaje? ¿Qué podría haber sido mejor?
R. No sé lo que podría haber sido mejor, porque, por lo menos respecto a Madrid, el viaje se ha preparado con la gente, no ha sido un viaje prefabricado ni precocinado. Los propios grupos lo han diseñado en el tejido diocesano, con lo que tiene eso de novedad, de frescura y de cercanía. Si nos hubieran dado más tiempo, quizá podríamos haber hecho un viaje como más pulido. Ha sido muy rápido, precipitado incluso, pero hondo. La gente ha dado lo mejor de sí.
R. Mejorables hay muchos detalles, pero eso se debe mucho a la premura. La visión general es que desde una gran ciudad como Madrid, con su presencia en Sant Feliu de Llobregat, en la cárcel y en Montserrat, la majestuosidad y la belleza de la Sagrada Familia, y la cercanía y los mensajes a Europa y al mundo sobre la inmigración, pisando los puertos y los lugares de sufrimiento, es un viaje muy completo. Lo mejorable serían detalles.
El Papa León XIV acompañado por el arzobispo de Madrid, el cardenal José Cobo, a su llegada a la plaza de Lima antes de la Vigilia de Oración con jóvenes. Foto: EFE / JuanJo Martín.
P.Uno de los temas que despertaron más polémica fue el encuentro con las víctimas de abusos. Madrid le ha mostrado al Papa el trabajo que hace años realiza a través de Proyecto Repara, pero ha habido otras asociaciones que querían encontrarse con el Papa. ¿Cómo se ha tratado de mostrar ese trabajo? ¿Qué es lo que queda para el futuro en ese trabajo con las víctimas?
R. Hay que tener en cuenta que cuando el Papa visita no visita una realidad puntualmente y se olvida de ella. En cuanto ha llegado a Roma ha reafirmado la necesidad de todo un procedimiento de atención a las víctimas. Ya se había reunido antes con ellas. Es una línea transversal. Dentro de las posibilidades y de las limitaciones que tiene un viaje, se dio una escucha a víctimas determinadas.
R. Los encuentros privados no se publican, porque no se sabe ni cuándo van a ser y cómo se van manejando dentro de la agenda. Pero en cuanto se tiene conciencia se convoca y es un encuentro donde efectivamente ha intervenido Repara, que es el proyecto de la diócesis de Madrid. Pero también han intervenido la CEE y el Defensor del Pueblo, que también lo han armonizado. No se puede llevar a todas las víctimas ni a todos los grupos. El proceso de atención y de escucha a ellas se irá haciendo poco a poco, pero este momento fue un acto concreto.
R. Por los ecos que he tenido y hablando con ellos, se han sentido sanados. El Papa ha escuchado y ha incorporado este encuentro dentro de esa línea de escucha que ha terminado en cuanto ha llegado a Roma con la firma de un documento.
P.Si tuviera que resumir en una frase lo que León XIV ha venido a decirle a España, a Madrid, ¿qué sería?
Me parece que el lema está muy bien hecho. Nos ha ayudado y nos ha invitado a seguir alzando la mirada, a mirar más alto, a no quedarnos en nuestros pequeños límites de diócesis, de grupos, de problemas, sino a ser capaces de alzar la mirada. Me pareció preciosa aquella imagen con la que termina el discurso en el Congreso, cuando dice aquí arriba hay una luz que es la que nos ilumina a todos, y muchos miraban, pues no se habían dado cuenta de que estaba allí. Nos ha hecho capaces de ver a todos una luz mayor, ver una Iglesia más bondadosa de lo que pensábamos y ver un mundo todavía con esperanza.